Una disciplinada cáscara vacía

 

Pasaron 30 años de la guerra de Malvinas. Importantes sectores de la sociedad fueron invitados a la grandilocuente ceremonia oficial. Sólo faltó el pueblo.

      A las 8 de la mañana del 2 de abril, dieron comienzo en el Monumento a los Caídos las actividades por el 30° aniversario de la guerra de Malvinas, convocado por la Secretaría de Cultura de la Nación y de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón y el Centro de ex soldados de Malvinas.

Cual acto escolar, el izamiento de la bandera inauguró la ceremonia frente a la municipalidad. Luego la  misa de los difuntos fue celebrada en la catedral, donde pudo escucharse el Tedeum.

Tal como estaba programado, a las 10 comenzó el acto oficial,  frente al monumento a los caídos en Malvinas, con la entrada de la bandera de ceremonia, seguida de la entonación del Himno Nacional Argentino.

El intendente de la ciudad, Gustavo Pulti, tuvo su momento de protagonismo, redundando en los ya trillados discursos oficialistas. Por su parte, el presidente del Centro de ex soldados combatientes, José María Lambertini, agradeció al kirchnerismo por el reconocimiento que en estos últimos años han tenido, y criticó duramente a los intelectuales que se atrevían a hablar sobre la soberanía de las islas, sin explicitar nombres.

La ceremonia fue en extremo prolija y estructurada: no faltó el maestro de ceremonias que garantizaba el cumplimiento del programa estipulado. Las vallas que cercaban el escenario, ordenando la disposición del público presente; los scouts marplatenses oficiando de fuerzas de seguridad; los periodistas ubicados en el lugar otorgado; la banda militar formada en un espacio central junto al palco; y el infaltable aporte de la Iglesia Católica, contribuían a la tradicional disciplina de las ceremonias militares.

El desfile cívico militar condujo al público presente al ostentoso escenario oficial (30 metros de frente, 25 de profundidad y 14 de altura) ubicado a espaldas del monumento San Martín. El descomunal montaje era presenciado en sus primeras filas por las autoridades gubernamentales, quienes estaban resguardadas por una hilera de vallas, que los aislaban del resto de la gente. La exactitud matemática de la disposición de las sillas donde se encontraba el público, completaba el cuadro general de la ceremonia. Fueron las orquestas las encargadas del cierre del acto que se extendió aproximadamente cinco horas.

El lado oscuro de la ceremonia

Cientos de trabajadores contratados para el armado del monumental escenario, seis días de interrupción de tránsito, seis días de recorridos más extensos de los colectivos, días enteros de difusión mediática, un obsceno gasto en relación al índice de desempleo y precariedad de la vida de los marplatenses; fueron la clara muestra de cuáles son las prioridades en la agenda política de los funcionarios de la ciudad.

La organización del acto; la disposición de los espacios; el protagonismo de la Iglesia, el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas; los rituales religiosos y protocolos militares; las orquestas elegidas como cierre; la ausencia de banderas políticas; la estricta diagramación del acto y su cumplimiento a rajatabla no hicieron más que evidenciar la cara más tradicionalmente conservadora de la ciudad. La ceremonia fue a todas luces anacrónica.

La conmemoración por los 30 años de la guerra de Malvinas, lejos estuvo de evidenciar la problemática territorial, económica, política y social que aún envuelve al conflicto. La exagerada puesta en escena reunió a sectores que hace treinta años fueron responsables de la guerra: la Iglesia, las Fuerzas Armadas y las facciones conservadoras de la sociedad. La escenificación de la ceremonia no fue más que una apelación al sentimentalismo y los valores patrióticos de cierta elite, dejando afuera a la mayoría de los sectores sociales. La “recuperación de la soberanía sobre las Islas Malvinas”, “la defensa del territorio nacional”  y “la lucha contra el colonialismo”, entre otras consignas repetidas y amplificadas por el Gobierno Nacional; son una cáscara vacía si no responden a las necesidades del pueblo.

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Un comentario el “Una disciplinada cáscara vacía

  1. Buena cobertura ,y exelentes las fotos !!

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