Impunidad política, justicia a medias

.

En diciembre de 2010 las Policías Metropolitana y Federal reprimieron ferozmente a cerca de 13 mil personas que habían ocupado el predio abandonado del Parque Indoamericano en Capital Federal. Las respuestas a los reclamos de vivienda digna nunca llegan. Las fuerzas represivas actúan con rapidez cuando se trata de censurar dichos reclamos. Allí la policía asesinó a Rosemary Puña y Bernardo Salgueiro. El folklore de la represión contó con su habitual tercerización, sumando dos muertos en manos de patotas parapoliciales: Juan Castañares y Julio Valero. Las clases dirigentes, colaborando al folklore, se endilgaron las responsabilidades políticas. El acto perverso no tuvo otro resultado más que la desvinculación de los gobiernos de la ciudad y la nación de los crímenes cometidos.

.

.

Por medio del periodismo alternativo, los familiares de las víctimas, vecinos y organizaciones sociales no dejaron de clamar por el esclarecimiento del caso; mientras que los grandes multimedios, los funcionarios de los gobiernos y la justicia hicieron silencio. Recién un año y medio después el Indoamericano vuelve a ser noticia. Esta vez los protagonistas son los policías implicados en los asesinatos. Al parecer, la investigación llevada a cabo durante todo este tiempo, que sobreseía a 45 policías de la Metropolitana y la Federal, es reabierta por la justicia.

El 29 de mayo Página 12 y La Nación dieron espacio para la noticia, con claros matices. Clarín hizo silencio. El titular de Página 12, alude indirectamente a una repetida política de control del accionar policial, enfatizada por medio del “de nuevo”. El intento por mostrar el buen funcionamiento de la justicia y la condena de la represión evidencia un doble juego: señalar las habilidades del gobierno y absolverlo de cualquier responsabilidad política por lo sucedido. La extensa nota cargada de datos, números y pruebas no escatima en la cantidad de información volcada en esas líneas -por supuesto, allí está incluido Mauricio Macri como uno de los actores principales-. Parece ser que para “Página” sólo existe un Gobierno Nacional en nuestro país cuando ven posible mostrar sus logros. En uno de sus párrafos puede leerse: “La primera consecuencia de los sucesos en el Indoamericano fue política, y se reflejó en la creación del Ministerio de Seguridad, que –entre otros grandes cambios- quedó a cargo de la conducción de la Policía Federal. El devenir de la investigación judicial fue trabajoso”. Por empezar, la primera consecuencia de los sucesos en el Indoamericano fue vital: la muerte de 4 personas y cientos de heridos. Para el medio afín al kirchnerismo la primera consecuencia fue positiva: la creación del Ministerio de Seguridad de la Nación. Ésta aparece como un avance y un gran cambio a partir de lo ocurrido. La siniestra estrategia de Página 12 convierte el vicio en virtud, dando a entender que las muertes propiciaron transformaciones significativas. Para el multimedio no hay mal que por bien no venga, aún cuando el mal es represión y muerte ¿Era al Ministerio de Seguridad al que se necesitaba para evitar lo acaecido? Si el Ministerio de Seguridad no se hubiese creado ¿Hubieran continuado asesinado gente?

La Nación, que se jacta de ser expresión de objetividad mediática, titula sobriamente: “Revocan un fallo que favorecía a 37 oficiales”. En la misma línea, el copete pone bajo sospecha la culpabilidad de la policía, como si no quisiera comprometerse con los hechos. El sintético artículo se limita a contar los movimientos y fallos realizados por la justicia, no se encuentran en él ninguna alusión a los acontecimientos sucedidos. Es notable que el número de oficiales que declara La Nación no coincida con el declarado por Pagina 12.  Ambos afirman que pertenecen tanto a la policía Metropolitana como a la Federal, sólo La Nación especifica el número correspondiente a cada una de las fuerzas. Al margen de las diferencias, los dos medios coinciden en utilizar el tono propio de una nota de la sección Policiales y no el de un hecho de implicancias políticas.

Hemos dicho en otras oportunidades que la justicia no es justicia si no condena a los responsables políticos. Resulta inevitable ser redundante ante una realidad que se repite. Si bien constituye un paso fundamental el enjuiciamiento a quienes ejecutaron los asesinatos, no se salda con ello la impunidad de quienes lo planificaron.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s