La justicia esperando en el andén

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En el marco de las jornadas por los 10 años dela Masacre del Puente Pueyrredón, en la Estación Darío y Maxi dialogamos con Alberto y Leo Santillán, padre y hermano de Darío.

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Diálogo con Alberto Santillán, el 25 de junio de 2012

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Hay mucha militancia hoy acá, se siente cercana la presencia de Darío, eso me pone muy contento. Pero bueno, por otro lado estoy con mucha bronca también, porque a diez años de esto todavía estamos esperando que la justicia haga algo con los políticos que tuvieron que ver con la Masacre de Avellaneda. Diez años en los cuales la provocación absurda, estúpida de la justicia, la cual prácticamente libera a Fanchiotti y a Acosta. Por más que piense, no le encuentro el sentido. Hace 6 años que les decretaron la prisión perpetua a Fanchiotti y Acosta, ¡seis años y ya tienen el régimen abierto! ¿Qué nos queda? Yo como padre he perdido a un hijo maravilloso, y medianamente busco justicia, o quiero justicia por mi hijo. Acá la justicia termina siendo una gran injusticia.

Alberto, ves toda esta gente, estos pibes y pibas, lo primero que se te viene a la cabeza, al ver tanto las imágenes de Darío y Maxi, ¿qué te despierta todo esto?

No, no es acá nada más, tengo la suerte y la posibilidad de que me inviten a las provincias, en el conurbano, incluso en Capital, y en esos ojos veo los ojos de mi hijo. En esa luz, esa entereza, esa juventud, veo a mi hijo caminando entre ellos. Veo a esos pibes y veo a mi hijo también. Yo creo que Dari con su última entrega ha dejado un ejemplo más importante, es decir, dejémonos de hablar y decir qué cosas queremos cambiar, si nos tenemos que quedar y dedicar la vida por todo lo que necesita el compañero, nos tenemos que quedar. Su preocupación para que los que menos tienen estén un poquito mejor, del lado de la lucha, no del lado de la comodidad. Dari ha dado medianamente todo lo que un laburante puede dar para que otros estén un poco mejor.

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Diálogo con Leo Santillán, el 25 de junio de 2012

Como para empezar ¿qué sentís al ver que este lugar se llena, que Darío y Maxi están siendo bandera de toda una nueva generación de militancia política que se engendra en el 2001 y 2002, y que tienen en ellos esta impronta militante?

Sí, la verdad es que siento orgullo, un orgullo tremendo. Una satisfacción de haber tenido la oportunidad de conocer a Darío, que fue mi hermano. Además tuve la oportunidad de militar con él, de conocer algunas de las cosas que él planteaba, que yo por ese entonces capaz que no las entendía, después de lo que fue el asesinato llegué a entenderlas. También, aparte del orgullo hay muchas cosas que me siguen sorprendiendo, cuando vemos algunas imágenes, como pasó hace poco con el documental “Darío Santillán, la dignidad Rebelde”, su biografía: ahí describen varias cosas de Darío, su manera de ser. Orgullo y sorpresa, también, por su visión, y la vigencia que sigue teniendo hoy en día. El último tiempo que llegamos a compartir me acuerdo que estaba muy entusiasmado con la juventud piquetera, de generar una juventud que se comprometa, que esté dinamizando cosas que el grueso del movimiento no podía hacer, cuestiones del agite, hacer fiestas para poder conocernos entre nosotros, gritar en la marchas, bombos, redoblantes, y también de sentarnos a ver videos. Esto Darío lo planteaba por el 2002, y unos años después se ha retomado un poco, está la necesidad de generar espacios, desde los movimientos y las organizaciones, para una juventud que dinamice, que actúe.

Aparte, la coherencia y el comportamiento de él. Aquel día que lo mataron cómo actuó con respecto a Maxi, cómo se quedó a cuidarlo mientras nos decía que nos fuéramos, que se quedaba con él, a pesar de que no lo conocía. Con la misma actitud todos los días, de desprendimiento, de estar en las marchas, hacer el trabajo, siempre era el primero, como fue en la toma de los terrenos en la que participaron más de 60 familias, en el barrio La Fé, en Monte Chingolo.  Ahí surgió la idea de hacer la bloquera, donde poder hacer bloques para los vecinos.

Pero como te decía, hay cosas que me siguen sorprendiendo, ¡la puta madre! 20-21 años, y muchísima coherencia entre lo que hacía y decía, el comportamiento de él de todos los días, pero también estas cosas que él veía, y que hoy hacen interpelarnos y replantearnos cómo seguir la lucha. Y no es solamente por Darío, yo quiero destacar eso un poco, él también reivindicaba la lucha de los desaparecidos, también denunciaba la lucha presente desde el descubrimiento de América, toda la lucha que se ha dado en estos 500 años de resistencia. Darío retomaba esas banderas, y nosotros levantamos las banderas que Darío y todos los que siguen luchando reivindican.

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¿Cuál es la lectura que vos hacés de este gobierno con respecto a que se había comprometido a armar una comisión que investigue a fondo el caso y efectivamente esto no ha pasado? ¿Por qué no se ha avanzado en esto?

Para empezar, si juzgan al poder político van a sentar un precedente. Que juzguen a un político, como Duhalde, que no se mandó una gran cagada, sino que fue un acto premeditado, fue a sacar muertos, decir que nos matamos entre nosotros, fue todo un plan. Nosotros vemos que si juzgan a un responsable político sientan precedentes para cualquier caso de represión. Lo mismo pasa con el caso de Carlos Fuentealba y Sobisch, se garantiza la misma impunidad. Sobisch fue uno de los que también acompañaba a este gobierno.

Con el paso del tiempo, el caso no avanzaba y han llegado a extorsionarnos, el mismo Kirchner, con que si no nos bajábamos del puente no abriría los archivos de la SIDE, donde aparecían las llamadas del celular de Fanchiotti. Nosotros dijimos que no, que esas cosas se tenían que abrir, que era una cuestión que no se negociaba. De ahí en más no nos volvieron a llamar. Siempre descreí de todo lo que fuera poder político, será por la militancia que había tenido antes de lo que fue el 26 de junio, que me agarró mal parado, pero algo llegué a comprender.

Después en el día a día, con estas banderas que tanto levanta el gobierno, la pata fuerte del kirchnerismo, la bandera de los derechos humanos. Muchos de nosotros vimos con buenos ojos que se halla juzgado a los militares, pero los derechos humanos los exigimos para muchos otros casos, por nombrar la represión policial a los Qom en Formosa, la megaminería, los casos de represión que siguen sucediendo, como es el caso de Carlos Fuentealba, que si bien no está la mano directa del gobierno, hay un encubrimiento al poder político. Todo esto entra en contradicción con su bandera de los derechos humanos. Los derechos humanos no son sólo los de ayer. Los casos de gatillo fácil, que son cada vez más en el día a día, donde los policías nunca terminan pagando pena, siempre aparece algún perejil que termina pagando la pena de algún policía. Lo vemos en el caso de Fernando Carrera, que hace una semana lo largaron luego de 7 años preso por algo que no cometió. Lo mismo con los policías involucrados en el caso Natalia Melman en Miramar, 4 policías implicados y ninguno culpable. Y éstos son los casos que tienen mínimamente repercusión, pero todos los demás casos no la tienen. A la policía no se la ha tocado ni un poquito, y han cambiado caras, personas, nombres, pero nunca ha habido una intención de cambiar de fondo. Usan a los policías para reprimir, y no los controlan, tienen su propia fuerza, se controlan ellos solos, y cuando la han querido controlar han sabido poner los puntos también.

La última: beneficios a Fanchiotti, supongo que esto te genera algo de indignación. ¿Cómo lo ven ustedes? ¿Provocación política, algo premeditado?

Con los compañeros charlamos que esto claramente es una provocación. Días antes vimos al asesino de Carlos Fuentealba libre, él tenía todas las condenas, y ya está libre. Y ahora, días antes del 26 de junio, los están por dejar libres, o con la posibilidad de gozar un régimen abierto. Esto lo vemos como una provocación, con dolor, y con mucha bronca. Nosotros no nos vamos a callar, lo venimos denunciando hace 10 años: a los responsables políticos y a los responsables materiales.

Vemos como una necesidad juntarnos con otros casos parecidos, para exigir justicia con otras causas que también están trabadas. Ver cosas groseras como estos asesinos libres, como a Fanchiotti, que ya lo está avalando la justicia, genera mucha bronca, pero también las ganas de salir a gritar con más fuerza.

Muchas gracias.

No, gracias a vos.

Blanco Teta, Gris Topo y Viejo Verde

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