Todos los fuegos. El fuego.

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Dicen que los puentes son construcciones que permiten salvar un accidente geográfico o cualquier otro obstáculo físico tales como un río, un cañón, un valle, un camino, una vía férrea, un cuerpo de agua. Pero los puentes son más que eso. Claro está que la utilidad de una cosa varía dependiendo de quién la apropie para su uso. Con el correr del tiempo y el devenir de la historia, los puentes dejaron de ser “salvaguardas” de accidentes geográficos para convertirse en instrumentos de presión para el poder.

Hace 10 años, el 26 de junio de 2002, un puente, el puente Pueyrredón, se convirtió en un lugar en el cual se iba a poner en jaque a un gobierno. Allí no se lo construyó para salvar un accidente geográfico, allí se empezaba a tejer un nuevo camino, donde el protagonismo de una juventud militante y piquetera empezaba a hacerse visible.

Un viaje de aproximadamente seis horas nos condujo a la Estación Darío y Maxi. Allí, las paredes intervenidas, las esculturas, los andenes, las fotografías; daban testimonio. Las imágenes de los caídos se mezclaban con las de Julio López, Luciano Arruga, Mariano Ferreyra y con las de los responsables políticos y materiales de sus asesinatos.

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Las actividades enmarcadas en el acto homenaje comenzaron pasadas las 14 hs. del lunes 25. Tanto en la estación como en la calle se realizaron diferentes intervenciones culturales con bandas, murgas, esculturas, murales, fotografía y recitados de poesías. Tocaron las bandas Anarkumbia, Malditos Ignorantes, Gabo Sequeira y Karavana Tavo. Un enorme cartel con las caras de Darío y Maxi fue instalado en el Polo Textil que linda con la estación. Mientras, se terminaba de probar sonido en el escenario principal. Vale destacar las transmisiones en vivo de diversas radios y televisoras comunitarias que vienen peleando hace muchos años por una comunicación popular y alternativa.

COMUNA tuvo la oportunidad de dialogar con Alberto y Leo Santillán, padre y hermano de Darío, quienes nos dieron su parecer sobre lo que estaba aconteciendo. [Para ver las entrevistas realizadas haga click aquí.]

Cerca de las 19, culminando la jornada de actividades culturales, se fueron encolumnando las diferentes organizaciones convocantes. Se destacaban el Frente Popular Darío Santillán, COMPA (Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de Argentina), Juventud Rebelde-Rebelión, MTD Aníbal Verón, MTD 17 de Julio de Chaco, Polo Obrero, COB La Brecha (Corriente de Organizaciones de Base) y Socialismo Libertario, entre otras. Luego del ritual místico con cánticos, agites, banderas, camaradería, dio comienzo el acto con una intervención teatral a cargo de Arte al Ataque.

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Una vez finalizada la puesta en escena comenzó el acto central desde donde se arengó al grito de: “¡DARIO SANTILLÁN! ¡PRESENTE!, ¡MAXIMILIANO KOSTEKI! ¡PRESENTE!, ¡TODOS LOS COMPAÑEROS CAÍDOS EN LA LUCHA POPULAR, PRESENTES!”. En palabra de los oradores se denunció la provocación por parte del poder judicial y político al beneficiar a Fanchiotti con salidas transitorias en el marco del décimo aniversario de la masacre de Avellaneda. Se les dio uso de la palabra a familiares de víctimas de la represión. La primera de las voces fue la de Vanesa Orieta -hermana de Luciano Nahuel Arruga, desaparecido hace más de dos años en manos de la Policía Bonaerense instalada en  Lomas del Mirador- quien dio testimonio del estado actual de la causa y denunció la criminalización hacia los pibes pobres de las barriadas. Luego tomó la palabra Alberto Rodríguez -cuñado de Carlos Fuentealba- quien repudió la continua impunidad con la que se maneja la justicia al liberar a Darío Poblete, autor material del asesinato del docente, y las trabas en la causa contra los autores intelectuales, como Jorge Sobisch. Luego tomaron el micrófono familiares de víctimas de la represión de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, entre las que se destacó Celeste Lepratti, hermana del “Pocho” Lepratti, militante social asesinado en Rosario. Los familiares de los asesinados en el Parque Indoamericano denunciaron el accionar de la policía en la brutal represión que sufrieran las víctimas y ocupantes en la toma. También dieron cuenta de la parálisis de la causa por parte de los jueces que la han tenido en sus manos, y la estigmatización a su condición de villeros. Se pronunciaron en contra del golpe de estado en Paraguay. Posteriormente se proyectó un video sobre los 10 años de la masacre. Y luego los acordes de Los Trovadores para continuar con una serie de oradores, entre los que se contaban a los padres de Mariano Ferreyra, familiares de Kiki Lezcano, representantes del MST (Movimiento Sin Tierra de Brasil) y de la resistencia hondureña contra el golpe; se dio lectura al documento consensuado entre varias organizaciones populares, estudiantiles, sindicales, campesinas, nucleadas en el Espacio 20 de Diciembre. El mismo, entre otros puntos, exigió cárcel común, perpetua y efectiva a los autores materiales de los crímenes de Darío Santillán, Maximiliano Kosteki y Carlos Fuentealba, juicio y castigo a Duhalde, Atanasof, J.J. Álvarez, A. Fernández y todos los responsables políticos dela Masacre de Avellaneda. También se pronunció contra la precarización laboral, salario igual a la canasta familiar, 0% de IVA para los productos básicos, por libertad y democracia sindical, porla Soberanía Alimentaria, Energética y Financiera de nuestro pueblo, contra toda violencia de género, Aborto legal, seguro y gratuito, por el desprocesamiento de todos los luchadores y las luchadoras populares. Así mismo se hicieron presentes en el escenario familiares y compañeros de los jóvenes asesinados en Rosario denunciando el accionar de las mafias con complicidad de la policía y la inoperancia del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial. Un compañero de la Asamblea contra la Megaminería hizo uso de la palabra agradeciendo el apoyo e invitando a una jornada nacional de protesta que se está programando para el 14 de julio. Uno de los momentos más emotivos fue la canción dedicada a Darío y Maxi en la voz del cantautor Jorge Fandermole. Posteriormente llegaron las palabras de representantes de HIJOS Zona Oeste y la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos. Alberto Santillán cerró la lista de oradores. La emoción colmó a cada uno de los que nos habíamos acercado hasta allí. El grito de justicia de un padre al que asesinaron a su hijo, a su hijo piquetero, luchador popular, solidario, “hijo del que estoy orgulloso”, exclamó Alberto. También hizo alusión, una vez más, a la falta de compromiso del gobierno kirchnerista en tomar cartas en el asunto, mintiendo al afirmar que iba a conformar una comisión investigadora que nunca existió. Estas palabras recibieron la ovación de todos y cada uno de los que nos encontrábamos en ese lugar.

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La jornada siguió con mucha música. Sobre el escenario se hicieron presentes Chala Rasta, Los Cumpas del Barrio, Raly Barrionuevo y Nonpalidece. Mientras, se iban sumando organizaciones a la jornada: PTS, Barrios de Pie, Centros de Estudiantes, FULP (Federación Universitaria de La Plata), FUBA (Federación Universitaria de Buenos Aires), CAUCE – UBA (Corriente Antiburocrática Universitaria Contrala Explotación), MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario), HIJOS, Fogoneros y Bandera Negra.

Algo que estos cronistas no dejaron de notar: una luz fulguraba ahí al costado, entre los piqueteros que se habían apostado alrededor. Una enorme cabeza con una gorra policial, confeccionada con papel y madera, se deshacía en cenizas. “¡Justicia popular!”, exclamaban: un aliciente por todos sus compañeros caídos en cada lucha. En ese fuego se expresaba el dolor, la bronca y la lucha por cada uno de ellos: desde Maxi y Darío, pasando por Teresa Rodríguez, Javier Barrionuevo, Aníbal Verón, Noemí Condori.

Y el fuego apareció otra vez. Pero ahora en antorchas que nos dirigían al Puente para comenzar la vigilia. Las actividades continuaron: varios cortos y mediometrajes, una multiprotesta a cargo de La Brecha Artística, más música y mucha mística. Por supuesto, a todo esto, no faltaron los balances de la primera jornada y las proyecciones de lo que aún quedaba por experimentar en pocas horas.

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Martes 26: dos llamas que se hicieron un mar de fuegos

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Eduardo Galeano cuenta, en el Libro de los Abrazos, que en un pueblo colombiano existía un hombre que había contemplado desde el cielo la vida humana. Desde allí pudo observar que somos un mar de fuegos. Cada uno con el suyo particular, pero fuego al fin de cuentas. En las últimas líneas de esta breve narración, Galeano se encarga de ir directo al grano: “hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende”. Estas 20 palabras finales parecen resumir la vida de aquellos que, como Maxi y Darío, cayeron en el camino pero quemaron de forma tal que no hay modo de apagar ese fuego. Y el mar de fuegos no se hizo esperar.

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El martes 26 parecía augurar una jornada intensa. A las 10 hs. distintas organizaciones se fueron apostando, una tras otra, para comenzar la marcha desdela Estación Daríoy Maxi hasta Puente Pueyrredón. Para ese entonces se sumaron el MTR (Movimiento Teresa Rodríguez), Nuevo MAS (Nuevo Movimiento al Socialismo), Movimiento Popular La Dignidad, CCC (Corriente Clasista Combativa), MTL (Movimiento Territorial de Liberación), Convergencia Socialista, Frente 26 de Junio, Movimiento Estudiantil Liberación, FER (Frente Estudiantil Revolucionario), Izquierda Socialista, FOC (Frente de Organizaciones Clasistas), MPR Quebracho, CTD Aníbal Verón, Agrupación Estudiantil Espora, Centros de Estudiantes, MST Teresa Vive, Frente Estudiantil Guevarista de La Plata, Movimiento Justicia y Libertad, OCR (Organización Clasista Revolucionaria), Federación de Organizaciones de Base, Asamblea del Pueblo, Proyecto Sur y muchísimas más.

Abrazos entre compañeros sin distinción de la organización a la que pertenecieran; más fuego de gomas prendiéndose; materiales de difusión para acercar a todos las discusiones que se planteaban en el momento; Moyano si, Moyano no. Esto formaba parte de la mística momentánea. Esa que ha sabido re-generar la militancia post 2001.

Pero esa mística rebelde intentó ser empañada –una vez más- por la provocadora actitud del gobierno. Primero un afiche que mostraba las caras de Darío y Maxi, junto a la de Néstor Kirchner. La impunidad más desgarradora se hizo evidente. Quien había sido el “ahijado” político de Duhalde -uno de los asesinos de la masacre de Puente Pueyrredón-, y había apañado en sus filas a Aníbal Fernández -otro de los responsables políticos de los asesinatos de Santillán y Kosteki-, ahora se pretendía redimirlo de todo cargo en el encubrimiento y cajoneo de las causas de la masacre. Néstor Kirchner se había comprometido a conformar una comisión investigadora que llegaría a fondo con las responsabilidades en los asesinatos en Avellaneda, pero ésta nunca existió. Una provocación lisa y llana. Sumado a esto la presidenta envió un “saludo especial” a los familiares de Darío y Maxi a 10 años de sus asesinatos, excusándose de contar en sus filas con Aníbal Fernández y de impulsar la candidatura de Carlos Soria a gobernador de Río Negro por el Frente Para la Victoria (FPV). Recordemos que Soria fue responsable de la SIDE durante la masacre en Avellaneda, quien tuvo a su cargo el armado de la inteligencia de la represión del 26 de junio.

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Esto también iba a ser denunciado por Alberto y Leo Santillán y Vanina Kosteki. Por ello la impronta de denuncia a un gobierno que paralizó las responsabilidades políticas de Duhalde, Fernández, Soria y toda su cadena; del cual siguen siendo parte ex funcionarios duhaldistas; que ha cooptado a organizaciones populares con falsas promesas de justicia; que ha omitido denunciar a los autores intelectuales. También dieron cuenta que la lucha por mejores condiciones de vida debe continuar, esa lucha por la que pusieron el cuerpo Maxi y Darío. Frente al escenario mayor, donde dieron el cierre final con la lectura del documento consensuado por las organizaciones y donde los familiares de Maxi y Darío alentaron a seguir en la lucha, el mar de fuegos se intensificaba. Columna tras columna de organizaciones. Mujeres, niños, trabajadores, artistas, muchos jóvenes -muchos-, desocupados, piqueteros. Todo ese fuego alcanzaba una cantidad mayor de veinte mil personas.

Volver después de tan intensas jornadas no fue tarea fácil. Algo quedó claro los días 25 y 26 de junio. La herencia de Maxi, de Darío y de todos los caídos en las luchas populares; quedó impostada en ese puente en llamas. Las banderas por las que lucharon siguen en pie. Las reivindicaciones por tierra, vivienda, salud y educación seguirán estando en cada piquete, marcha, toma, en cada enfrentamiento con el poder, mientras no se materialicen. Darío y Maxi, esos dos fuegos que pretendieron apagar en esa sangrienta jornada del 26 de junio de 2002, se hicieron un intenso mar de fuegos que no apagarán con facilidad.

Blanco Teta, Gris Topo y Viejo Verde

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