120 días de lucha en el puerto

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Es llamativo que luego de casi 120 días de paro total de actividades en el centro de producción económica de la ciudad pocos se pregunten qué está pasando. Muchos factores pueden ayudar a hilvanar una posible respuesta; quizás la complejidad del asunto sea el primero a tener en cuenta. No obstante, esta complejidad es acompañada del silencio -para nada inocente- de los principales medios de la ciudad, que sólo relatan de forma superficial algunos acontecimientos puntuales, sin mostrar el verdadero nudo del conflicto. El gobierno local como el nacional también han permanecido en silencio. Silencio que -decirlo resulta ya casi innecesario y redundante- es el mismo que el de los medios; no porque el hecho de callar los mantenga en una misma postura, sino porque los intereses que están detrás son los mismos. COMUNA mantuvo dialogo con Carlos, trabajador portuario adherido al Sindicato Marítimo de Pescadores –SIMAPE-. A través de su relato, se intentará la reconstrucción del conflicto hasta los episodios transcurridos el martes 24 del corriente mes.

No está de más recordar que el SIMAPE, sindicato que nuclea a los trabajadores que actualmente se encuentran en paro, es una escisión del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos -SOMU- al cual pertenecían sus actuales dirigentes. Hasta el día de hoy, el SIMAPE no ha obtenido la personería jurídica, razón por la cual los empresarios no lo reconocen como interlocutor -aun cuando representa a más de 2000 trabajadores portuarios de la ciudad-. Por otra parte, el SOMU es un sindicato de alcance nacional dirigido actualmente por  Enrique Omar “Caballo” Suárez, quien tras la ruptura entre el moyanismo y el gobierno nacional, ha reafirmado su postura kirchnerista. En Mar del Plata, el SOMU es liderado por Néstor “el Pelado” María. Paradójicamente, el sindicato que se sienta a negociar con los empresarios no es el que representa a los trabajadores y aquel que sí los representa no esta habilitado a negociar.

A principios de abril, los marineros nucleados en el SIMAPE pidieron un 35% de aumento en un solo pago, la comida en el barco a cargo de los empresarios o un garantizado de entre 4000 y 4500 pesos. A los pocos días, el SOMU firmó con los empresarios un aumento del 22% -11% en abril y 11% en noviembre-. La  patronal nunca dialogó con el SIMAPE, sino que negoció directamente con el SOMU. A los empresarios les gustaría que el SIMAPE deje de existir para arreglar por arriba sin la consulta a los trabajadores. Por supuesto el SIMAPE no representa la panacea sindical, sino que recuerda más bien a la estrategia moyanista de volver a las bases cuando los arreglos por arriba han claudicado. A la indiferencia de los empresarios a dialogar con los trabajadores se le suma la presión por parte del SOMU para que los empresarios no firmen el 35% exigido. La herramienta de presión consistió en no permitir la salida de contenedores con la intención de cerrar la exportación. Presión que en el fondo era ficticia, ya que los intereses de los empresarios y del SOMU convergían: los primeros querían continuar con sus ganancias y los segundos continuar siendo garante de ellas. De lo contrario, este último sindicato no tendría razón de ser.

De abril hasta ahora, el paro de los marineros implicó el paro total de actividades del puerto. No sólo en ultramar, sino también en tierra. De hecho, durante estos meses reclamos de distintos rubros asociados a la producción portuaria se han manifestado: trabajadores de frigoríficos que reclaman a la empresa un garantizado, estibadores, fileteros. Por nombrar algunos casos, los últimos se autoconvocaron el pasado lunes 23 frente al Municipio. Es que ellos, al trabajar en cooperativas, no sólo realizan trabajo en negro –con todo lo que ello implica- sino que no tienen la posibilidad de agremiarse y por ende tampoco de contar con representación en ningún sindicato. También trabajadores de frigoríficos han realizado reclamos del mismo tipo – nota aqui-. Otro ejemplo pudo verse el viernes 20 cerca de las 14.30 hs. cuando desde la Av. Luro sonaron los bombos de los trabajadores portuarios -estibadores, agremiados en el Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA)-. Marcharon atravesando el interior de la Terminal de Ómnibus, para  bloquear luego la salida de los colectivos. Uno de los trabajadores en dialogo con COMUNA contó que antes habían estado en el municipio y que habían venido marchando desde allí. El motivo por el cual decidieron manifestarse en la Terminal es porque están cansados de que “no les den bola”. La idea fue intervenir ahí para hacer notar aun más los reclamos que desde hace un mes y medio vienen manifestando y que no son atendidos por nadie. Durante la manifestación fueron seguidos de cerca por la policía, que luego de dialogar con los trabajadores, los obligó a que dejen circular libremente los micros de larga y media distancia. Momentos después los manifestantes comenzaron a cortar la calle 9 de Julio. Sólo un medio más de comunicación de la ciudad -Canal 10- realizó la cobertura periodística.

El pasado martes 24, la Coordinadora de Base del Puerto –que nuclea a Capitanes, pilotos, estibadores y fileteros- realizó junto a la Coordinadora Votamos Luchar una actividad en el puerto. Las principales consignas apuntaban a responsabilizar a los empresarios del paro de actividades y de no ceder ante los justos reclamos de los trabajadores. La concentración comenzó cerca de las 10 am en 12 de octubre y Edison. A partir de las 11, comenzaron a marchar hacia distintas empresas de las firmas Giorno, Barilari y Moscusa con el fin de realizar escraches. Mientras los aerosoles marcaban las principales consignas y las bombas de estruendo mostraban la presencia de los manifestantes, varios policías de civil se hicieron presentes, según informó una militante del Movimiento Teresa Rodriguez a COMUNA. Y es que con todas las expresiones que se vienen realizando alrededor del conflicto del puerto, la presencia de la inteligencia policial era de esperarse.

Luego de varios meses de paro, los trabajadores nucleados en el SIMAPE resolvieron bajar la exigencia del 35% al 22%, pero que dicho aumento fuese retroactivo a marzo y abonado todo junto. Esta última propuesta, a pesar de la notable diferencia con la inicial, tampoco fue acatada por los empresarios. Por lo tanto, una asamblea del gremio ratificó el reclamo con la continuidad del paro.

El máximo punto de tensión sucedió al mismo momento que los fileteros autoconvocados reclamaban respuestas hasta el momento inexistentes del Municipio ante su situación: los marineros del SIMAPE impedían que el SOMU haga zarpar sus barcos en plena huelga impulsada por la gran mayoría de los trabajadores portuarios. La impunidad con la que se manejan los empresarios se hizo presente cuando uno de ellos intentó pasar con su 4×4 por sobre cordón de trabajadores. Estos últimos ofrecieron resistencia logrando que la medida de fuerza no sea boicoteada. En los próximos días habrá nuevamente una asamblea en el SIMAPE para decidir cómo continúan.

Pocos son los trabajadores efectivos en el puerto, la gran mayoría tiene contratos precarios, en negro, sin garantizado; sólo cobran lo que producen, aún cuando la producción se detenga por una cuestión externa a ellos. Esto, a su vez, hace más difícil que puedan ejercer su derecho a la huelga. Así y todo, hace 3 meses que más de 2000 trabajadores están en paro y, por ende, no están cobrando su sueldo. Los empresarios no sólo no dan respuesta, sino que realizan acuerdos con sindicatos que no representan a nadie más que ellos mismos. Las burocracias parecen estar cada vez más lejos de defender a sus representados, y los funcionarios tanto municipales como nacionales brillan por su ausencia. Gustavo Pulti parece encontrarse nuevamente de vacaciones y la Presidenta reduce el conflicto a una negociación entre empresarios y trabajadores; como si el reclamo gremial nada tuviera que ver con el poder político. Lo cierto es que desde hace 3 meses los trabajadores no cobran su sueldo y nadie da respuestas a sus justas exigencias.

El puerto de Mar del Plata es el corazón industrial de la ciudad, el lugar donde se condensa el antagonismo capital/trabajo. Si el puerto no produce se siente en toda la ciudad. Es evidente que los empresarios no necesitan de la producción de los últimos 3 meses para comer. Los trabajadores sí. Responsabilizarlos y enfrentarlos entre sí sería darles más impunidad a los empresarios y a los políticos. Romper la cadena por el eslabón más débil.

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Naranja Mecánica, Patito Amarillo y Unicornio Azul

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