No se puede tapar el sol con las manos

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Trabajadores portuarios de distintos rubros, organizados en la Coordinadora de Base de Trabajadores del Puerto, junto con más de 30 organizaciones políticas, sociales y estudiantiles, convocaron a dos marchas la semana pasada. Denunciaron los problemas estructurales que padece el puerto de Mar del Plata y señalaron a los empresarios y al poder político como principales responsables.

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El paro de 81 días llevado adelante por el SIMAPE no representó solamente uno de los tantos conflictos ocurridos este año con respecto a las paritarias y las pujas salariales. Por el contrario, tras ser levantada la medida de fuerza el problema en el puerto de Mar del Plata lejos de resolverse, recién esta mostrando su verdadera cara. El trabajo tercerizado, la falta de sueldos garantizados y la precarización laboral que atraviesa al sector productivo más grande de la ciudad, muestran un problema estructural cuya resolución parece requerir medidas más profundas que un simple aumento al salario. A su vez, la monopolización del recurso en manos de un reducido grupo empresarial se profundiza cada vez más y las grandes ganancias que produce la actividad pesquera anclan en pocos y atiborrados bolsillos.

Poniendo énfasis en estos puntos y responsabilizando a los empresarios y al gobierno nacional de esta situación, se comenzó a organizar desde hace varias semanas una serie de actividades con la intención de dar mas visibilidad al conflicto que atraviesa el puerto y no reducirlo a la pelea salarial llevada adelante desde abril por los marineros. Impulsada por trabajadores de varios rubros, organizados en la Coordinadora de Base de Trabajadores del Puerto, impulsada por fuera de los sindicatos, y con el apoyo de más de 30 organizaciones políticas, sociales y estudiantiles, se convocó a dos marchas: la primera el martes 31 de julio en el corazón del puerto y la segunda el jueves 2 de agosto en el centro de la ciudad.

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Ya en la conferencia de prensa realizada el lunes 30 a la mañana por las organizaciones convocantes sonó la pregunta en boca de algún periodista curioso: “Se comenta que el SIMAPE va a terminar la medida de fuerza ¿Las marchas se realizarán de todos modos?” La respuesta fue contundente: el problema del puerto no se reduce al conflicto del SIMAPE, las marchas se realizarán igual. Y efectivamente, mientras los trabajadores y las organizaciones concentraban en 12 de octubre y Edison, la sagaz predicción del periodista se había concretado. El SIMAPE no sólo había levantado el paro, sino que terminaron cediendo el 35% inicial por un 22%, lo mismo que había firmado el SOMU. La diferencia era sutil: retrotraer el 11% de octubre a julio y pagar los sueldos correspondientes a junio y julio. No sólo eso, sino que la firma del SIMAPE no figura en el acta, que fue firmada por el SOMU, dejando sin solucionar nuevamente el problema de la personería jurídica del primero.

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Ese martes por la mañana, la Coordinadora de Base y el resto de las organizaciones dieron un prolongado paseo por la zona portuaria marplatense, escrachando las principales fábricas y haciendo oír sus consignas. Al mismo tiempo, los medios de comunicación hegemónicos decidieron finalizar la transmisión del conflicto. Al parecer, determinadas noticias tienen más valor que otras o una “simple” orden es capaz de cercar la información sobre lo que ocurre en la ciudad.

Dos días después, con el conflicto ya casi disuelto mediáticamente, se realizó la segunda marcha. Con mayor convocatoria que la actividad anterior, la gran columna de gente marchó desde Av. Colón hasta Av. Luro por la Av. Independencia, para arrimar finalmente a la Municipalidad. Allí los trabajadores junto con delegados de todas las organizaciones presentes, tuvieron una reunión con Fernando Gauna, Secretario de Desarrollo Social. Luego de la reunión los trabajadores manifestaron la falta de respuestas por parte de las autoridades municipales, amparándose en la falta de jurisdicción con respecto al conflicto en una clara muestra de “higiene de manos”, y afirmaron que las medidas continúan, pidiendo la solidaridad de todas las organizaciones. Ese día también dieron cuenta de los despidos de dos trabajadores que venían organizándose junto a otros compañeros.

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Mientras los barcos vuelven lentamente a altamar, fileteros, estibadores y envasadores deberán esperar por lo menos un mes para que haya pescado en tierra y así retomar su trabajo. De los 9000 trabajadores víctimas del trabajo en negro, sólo los registrados -el 25%- recibieron 600 pesos y algunas bolsas de comida para paliar cuatro meses sin sueldo. La situación sigue siendo crítica y la “buena voluntad” del intendente Gustavo Pulti, festejada por los dirigentes del SIMAPE, parece no alcanzar a todos los sectores. Y es que no se puede tapar el sol con la mano. Bajo este panorama, los reclamos relacionados con el puerto seguirán ocurriendo. Ya no hay lugar bajo la alfombra donde esconder la basura.

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Patito Amarillo

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