Justicia para Mariano, perpetua para Pedraza

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Los trabajadores precarizados no son minoría en nuestro país. A lo largo y a lo ancho del territorio argentino son numerosas las luchas llevadas adelante por reclamos laborales. Los tres métodos mas comunes de precarización son el trabajo tercerizado (o subcontratación), el trabajo no registrado (o “en negro”) y la flexibilidad del contrato. En números el 52 % de los trabajos en nuestro país son precarios, 40% en negro (70% en la construcción y campo y 80% en la industria textil), 4 millones de personas trabajan mas de 48 horas semanales y 1.300.000 trabajan más de 60, 3 trabajadores mueren por día en accidentes laborales y aproximadamente 50% de los trabajadores -formales e informales- ganan un promedio de $1900. Cifras que son muestra de lo que trae aparejado el crecimiento económico “a tasas chinas” del modelo kirchnerista. Por algunas de estas razones durante muchos años los trabajadores ferroviarios tercerizados se organizaron para hacer cumplir sus derechos: ser efectivizados.

El 20 de octubre de 2010, trabajadores tercerizados acompañados de diversas organizaciones se convocaron en las inmediaciones de la Estación Avellaneda. Las pretensiones de cortar las vías de la línea Roca se vieron impedidas por la presencia de una patota; integrada por miembros del gremio, delegados de la burocracia de la Unión Ferroviaria y barrabravas, quienes -desde las vías- seguían los movimientos de los manifestantes. Al verse amenazada, la columna decidió retirarse del lugar. Pero la orden de arriba no era sólo de dispersar la manifestación, sino la de aleccionar y amedrentar a los tercerizados y a las organizaciones que se habían hecho presentes en solidaridad. Autorizada la cacería y liberada la zona por la Policía Federal, la persecución a los manifestantes tuvo como resultado varios heridos, entro ellos, de gravedad, Elsa Rodríguez y el asesinato de Mariano Ferreyra, ambos militantes del Partido Obrero.

Desde principios de julio se está llevando a cabo la Campaña Nacional “Yo también quiero justicia para Mariano”, en vista del inicio del juicio a los autores materiales e intelectuales-políticos del asesinato. La misma cuenta con el apoyo de organizaciones sociales y personalidades. En el marco de esta campaña se realizaron diferentes actividades culturales y actos en varios puntos del país. En Capital Federal se esperó el comienzo del juicio con una vigilia el domingo 5 de agosto por la noche, para marchar a los tribunales de Comodoro Py el lunes, con una gran concurrencia.

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El juicio comenzó alrededor de las 11.30. Con anterioridad el abogado de uno de los acusados pidió que no se iniciara, acción rechazada por el tribunal. Dentro de la sala se encontraban Elsa Rodríguez, querellante en la causa, por haber sufrido una herida de bala en la cabeza, quien actualmente se encuentra hemipléjica y con dificultades en el habla. También estaban presentes los dirigentes del Partido Obrero y el hermano de Mariano, Pablo Ferreyra, quien criticó las declaraciones de la presidenta. Cristina Fernández, en un discurso en la Casa de Gobierno, había vinculado la muerte del ex presidente Néstor Kirchner al asesinato de Mariano Ferreyra, citando una frase de su hijo Máximo: “la bala que mató a Ferreyra rozó el corazón de Néstor”. Pablo desestimó esta versión considerándola “disfrazada de elementos míticos”. Una vez más la presidenta no dejó pasar la oportunidad para autoreferenciarse, de una manera bastante cinica y altanera. Dista mucho la muerte en un confortable hogar de morir asesinado a sangre fría en manos de la burocracia sindical. Burocracia que sirve de sostén político y se constituye como columna vertebral del kirchnerismo. El gobierno, con estas palabras, busca deshacerse de su responsabilidad política en el asesinato de Mariano y de los motivos que llevaron a la movilización de los trabajadores y el posterior crimen: la tercerización y precarización laboral.

Los acusados en la causa son 17, entre los que se encuentran: José Pedraza (Secretario General de la Unión Ferroviaria), Juan Carlos Fernández (Secretario Administrativo del sindicato) y Pablo Díaz (Secretario de comisión de reclamos de la línea Roca). A ellos tres se los imputa de haber instigado el crimen para “aleccionar” a los trabajadores. Cristian Favale (barrabrava de Defensa y Justicia) y Gabriel Sánchez (guarda) están acusados de haber disparado contra las víctimas. A Guillermo Uño (picaboletos) y Juan Carlos Pérez (portero del taller Remedios de Escalada) se les atribuye el hecho de levantar y ocultar las armas utilizadas aquel 20 de octubre. Siete policías -entre quienes figuran tres comisarios- de los cuales no se han dado a conocer sus nombres, están implicados por haber liberado la zona.

En sintonía con las movilizaciones a nivel nacional, en Mar del Plata se realizaron dos actos. El sábado 4 de agosto, con el sol acompañando la tarde y entre empanadas, música y gaseosa, comenzó el festival “Justicia para Mariano” convocado frente a la Plaza San Martín a las 15.30 hs. Para dar comienzo al acto y ante la presencia de un centenar de curiosos y militantes, se leyó un discurso en el que la denuncia y la reivindicación se encontraron bajo una misma consigna: “Justicia para Mariano Ferreyra, perpetua para Pedraza”. Cerca de las 17 hs. comenzaron a tocar diferentes bandas, de las cuales la última fue la murga local La Miseria es Ilegal. Cerca de las 20.30 hs., luego de convocar a la actividad del lunes siguiente, quienes se encontraban en el lugar participaron de una foto colectiva delante de la bandera que reclama justicia por Mariano y perpetua para Pedraza.

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El lunes 6, frente a la Municipalidad, comenzó el acto que acompañaba el inicio del juicio. No faltaron las banderas y el agite. A las 11 de la mañana se abrió el micrófono a las organizaciones presentes que manifestaron su adhesión al pedido de justicia. Llegando el mediodía se marchó por las calles del centro, para finalmente desconcentrar.

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Una vez más Avellaneda fue el escenario de una masacre. Esta vez, la burocracia sindical de Pedraza fue la asesina.  Una burocracia cómplice de la explotación de los trabajadores por parte de los empresarios, negociando los más básicos derechos laborales.  Una burocracia capaz de hacer cualquier cosa por mantenerse en el poder. La Policía Federal, nuevamente abriéndoles el camino, fue cómplice.

Si bien el juicio ha comenzado, el proceso será de larga data. Si hay algo que identifica a la justicia es su carácter burocrático. Dilatando los tiempos, la burocracia y el poder político juegan al encubrimiento de los verdaderos culpables. Mientras la movilización sigue en la calle. Pero en este proceso también siguen presentes los reclamos de los trabajadores, reclamos que siguen esperando ser escuchados.

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Blanco Teta, Fiesta Negra y Violeta Porro

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