¿Quién paga los vidrios rotos?

.

Desde el inicio lectivo del año 2007 los docentes neuquinos venían reclamando por cuestiones salariales. Con paros, asambleas y cortes de ruta se organizaron para exigirle al gobierno un más que justo aumento de sueldo. El 4 de abril, cortando el cruce de las rutas 22 y 237, alrededor de 700 docentes se manifestaron nuevamente. La respuesta del gobierno fue una brutal represión en manos de la policía, que tuvo como consecuencia el asesinato de Carlos Fuentealba (link a la nota), quien sería asesinado un día después. El gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, dio la orden de “desalojar la ruta a como de lugar”; orden ejecutada eficazmente por las fuerzas represivas del Estado provincial.

En diferentes puntos del país se repudió el accionar de la policía y se denunció la evidente responsabilidad política de Sobisch. En Capital Federal diferentes organizaciones sociales, entre ellas MPR Quebracho, realizaron un escrache al local partidario de Sobisch; al mismo tiempo en que el asesino intelectual de Fuentealba y represor aspiraba a la presidencia. A pesar de estas acusaciones nunca fue condenado ni enjuiciado, ni siquiera citado por la justicia; sigue impune. El asesino material, Darío Poblete -el policía que disparó a Fuentealba a sangre fría- que condenado a prisión perpetua, aunque hasta hace unos meses se lo veía caminar por las calles de Neuquén, aparentemente gozando de ciertos privilegios que también se enmarcan dentro de la impunidad.

Los únicos que parecen gozar de tal impunidad son quienes permanecen funcionales al terrorismo de Estado: el pueblo que se organiza y se manifiesta contra esa impunidad y sus perversos usuarios, aparentemente no tiene derechos. Ese día la represión no sólo se dio en la calle con varios detenidos, sino que también llegó mediante la persecución de los manifestantes hasta el local político de Quebracho. En el mismo, la policía intentó entrar por la fuerza, mientras andaba de cacería buscando a Fernando Esteche -uno de los referentes de esta organización-, a quien detuvieron a varias cuadras del lugar. El 17 de abril (Día internacional del preso político), en un acto en pleno centro de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo secuestran y golpean sin orden de detención. Lo llevan en un auto sin patente y lo desaparecen durante 3 horas a Raúl “Boli” Lescano, dirigente de Quebracho. Claro que todos sus derechos constitucionales fueron violados.

Ambos dirigentes estuvieron detenidos 6 meses -en prisión preventiva-. Durante este tiempo se les negaron reiteradamente las garantías procesales, con el pobre argumento de “posible fuga”. Después de 43 días en huelga de hambre fueron internados con parte médico de gravedad y se dictó su libertad. Organizaciones sociales, estudiantiles y organismos de DDHH apoyaron la lucha por la recuperación de la libertad de los militantes de Quebracho.

Más adelante se realizó el juicio en el que pocas pruebas hacían referencia a los “vidrios rotos” del local de Sobisch. Lo que las pruebas sí hacían notar era el seguimiento de la vida militante de los imputados sin ninguna orden judicial. Entre las acusaciones figuraban, por ejemplo, la participación en congresos de organizaciones guerrilleras y  el empleo de la palabra “revolución” en los volantes de la organización. La acusación ya suena un tanto absurda cuando es dirigida a alguien que no participó de un hecho por el cual se lo imputa. En este caso, un hecho político. A pesar de no haber estado presente en el acto en repudio al ex gobernador asesino, se inculpa a Fernando Esteche como “autor ideológico” basándose en testimonios de ciertos policías, probablemente los mismos que ese día estaban a cargo de la represión.

En junio del año 2010 Fernando Esteche y el “Boli” Lescano fueron condenados por el Tribunal Oral Federal Nº 3 a tres años y medio de prisión junto con 6 militantes más de MPR Quebracho  a quienes le asignaron 3 años de cárcel. El pasado 12 de octubre la Cámara de Casación Penal dejó en firme estas condenas. Por está razón el viernes 26 de octubre se presentó el recurso extraordinario ante la Corte Suprema de La Nación. Para acompañar dicha presentación, se convocó a un acto en Comodoro Py, con una gran presencia de organizaciones sociales y de derechos humanos, quienes expresaron su solidaridad con la causa. En la ciudad de Mar del Plata organizaciones políticas como el Frente Antirrepresivo acompañaron el petitorio presentándose en el Tribunal Oral Federal Nº 1.

Gobernantes, fuerzas represivas y toda la casta relacionada con la “justicia” se manejan tan cínicamente que cuesta no confundir lo ridículo con lo perverso. Docentes en lucha por mejores condiciones laborales, un gobernador que ordena frenar esa lucha como sea, la policía que obedece al pie de la letra y asesina a un trabajador: indignación, solidaridad con esta lucha y manifestación en contra de un estado opresor son la causa del repudio. La reacción dejó “vidrios rotos”. Los responsables políticos son los provocadores de esta cadena de abusos, en este caso el ex gobernador Jorge Sobisch. El pueblo organizándose no es el responsable. Violencia no es la del “escrache”, ni la del corte de ruta: violencia es que los responsables políticos del crimen de Fuentealba, tras largos años de impunidad, continúan persiguiendo y encerrando a quienes denuncian la represión por parte del Estado.

.

Para enviar adhesiones: quebracho@quebracho.org.ar

.

Violeta Porro

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s