No es lo mismo, pero es igual

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En este último tiempo fueron y vinieron declaraciones respecto al cambio de domicilio del edificio municipal. Hay “debates” sobre el traslado, aunque la decisión parece estar tomada.

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En estos cinco años de mandato por parte de Gustavo Pulti en la ciudad de Mar del Plata, ha quedado claro cómo son sus movimientos, cuáles los tiempos que maneja y cómo toma las decisiones. Ha quedado claro, entonces, que ni el consenso ni las decisiones democráticas son de su preferencia. Los últimos hechos de relevancia que lo demuestran en forma concreta son la suba de la tarifa del boleto de colectivo -también la de los años anteriores- y la decisión unilateral del traslado del edificio municipal.

Hace unas pocas semanas, se hicieron públicas las intenciones de reubicar la Municipalidad en una zona alejada del centro. Según declaraciones de aquellos cercanos días, representaría un gasto de dinero muy grande reacondicionar y reciclar el actual edificio. Lo que sí resultaría accesible sería la construcción de un nuevo edificio en las intersecciones de Av. Libertad y Tandil. Resulta extraño que sea más económico construir que reciclar, pero sin embargo la información oficial afirmaba eso. No se sabía de dónde provendría el dinero que se necesitaba. En un primer momento, el gobierno aseguraba que las 4 manzanas que se utilizarían para la construcción serían “cedidas” por el Club Unión de la ciudad. Claro está que esa versión era una completa farsa. Gustavo Pulti autorizó a dicho club a trasladar su villa deportiva al Parque Camet y además abonará, con finanzas del municipio, 72 cuotas mensuales de 12 mil pesos.

Hoy esas intenciones se transformaron en hechos reales. Las negociaciones con el Grupo Telefónica comenzaron y nadie discutió nada. Según palabras de Pulti, Telefónica pagaría tasas y derechos al municipio por adelantado para llegar a pagar la construcción del nuevo edificio. Algo así como sacar un crédito. Un crédito que, como todo crédito, implica intereses.

Las opinión del intendente respecto al negocio que intenta cerrar en breve fue optimista y de pocos argumentos: “es claramente conveniente para el interés público desde todo punto de vista, ya que se trata exclusivamente del adelanto de tasas y derechos municipales que pueden generar el financiamiento para la construcción de un edificio para la administración pública municipal en el siglo XXI”.

En oposición, la concejal de la UCR, Vilma Baragiola, “denunció” el accionar de Pulti respecto al traslado: “el Ejecutivo municipal avanzó con el proyecto del traslado sin el aval de este Cuerpo firmando un Convenio de pago adelantado de las tasas y derechos municipales con el Grupo Telefónica con el fin de construir la nueva sede Municipal afectando gestiones futuras sin consultar a nadie; Gustavo Pulti está administrando el destino del Palacio Municipal como si fuese su casa y está equivocado, la Municipalidad es de todos los marplatenses”. Nos preguntamos si con una gestión radical la situación sería diferente. En fin, no estamos para hacer futurología.

En tanto, el pasado viernes se realizó en la Municipalidad un foro de discusión y análisis sobre dicho traslado, proponiendo la transformación de la actual sede en un palacio cultural. Se extendió durante cuatro horas en las que participaron 30 oradores, entre ellos: arquitectos, funcionarios públicos e ingenieros. Por supuesto que este foro no tomó ninguna determinación, puesto que de eso debe encargarse el Consejo Deliberante. Por otro lado, el pasado lunes Pulti tuvo una reunión con miembros del Colegio de Arquitectos. En la misma se decidió que en marzo firmarán un convenio para realizar un concurso y comenzar con el proyecto del nuevo espacio cultural en la actual sede del Palacio Municipal. Es evidente que las discusiones entre “traslado sí” y “traslado no” son una puesta en escena que oscila entre lo patético y lo berreta. Las decisiones están tomadas y sólo hay que teatralizar un poco sobre lo democrático y concienzudo que será el traslado.

Otro punto no menor es cuánto urge el traslado de la Municipalidad. Al parecer no es una construcción de las más deterioradas de la ciudad. El falaz argumento principal esgrimido por el oficialismo sería el de la “descentralización”, cuando en realidad la administración seguirá aglomerada en el mismo edificio -al igual que ahora-, sólo que en un domicilio diferente.

En concreto, lo único que se reemplaza es una ubicación céntrica por una más alejada. Y además, se utilizará un predio de cuatro manzanas para construir un edificio municipal, como si acaso no existieran en Mar del Plata problemas habitacionales, los cuales cada vez son más visibles. Un recinto donde puedan hacer y deshacer con más impunidad aún. Quizás también para echar un poco de oscuridad a las decisiones y manifestaciones en contra de las mismas. Para impedir que la disidencia se escuche, se vea, moleste…

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Fiesta Negra y Unicornio Azul

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