Festival Desde el Mar III, más allá del escenario

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Estuve varios días dando vueltas con esta nota. Intenté pensarla de forma “objetiva” y en cierto modo empecé a hacerlo, pero me sonaba artificial. Creo que me resulta difícil hablar del Festival Desde el Mar de esa manera. Con lo cual, vamos a dejar los datos más técnicos para otras notas muy buenas que ya han circulado o para que cada uno los busque en la página oficial.

No quiero hablar desde afuera, porque en cierto modo hemos aportado algún granito de arena con algún trabajo, porque se trata de amigos que llevan a cabo un proyecto inédito en la ciudad, y porque al ser una experiencia que está en constante crecimiento, y que ha renovado la escena marplatense, nos afecta directamente. De esta manera, estamos contentos y orgullosos al respecto. Por lo tanto, realizaré una apología.

Desde el mar vino a reivindicar a todos aquellos que vivimos en Mar del Plata, a todos aquellos que elegimos quedarnos y pelear por un lugar en actividades donde no había un sendero marcado, donde todo cuesta el doble o el triple. Tengo la sensación de que es una actitud etárea, con la influencia del hazlo tú mismo de aquellos que crecimos con esa experiencia definitiva del 2001. Aprendimos que el camino se hace de forma colectiva, nadie se salva sólo, y entre todos decidimos, simultáneamente, que acá plantábamos bandera.

La fortaleza surgida de un colectivo de bandas ha dado como resultado un festival que, a estas alturas, ya ha forjado una mística propia. Por algo sucedió que el fin de semana largo, el cual prosiguió a una de las semanas más frías del año, lo pasamos encerrados en un teatro del centro volándonos la peluca y haciendo crecer la tribu.

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DEM 2013

Foto: Martín Xaro

Está clarísimo que sin el nivel musical no hay festival que valga, eso no está en discusión. Musicalmente hablando, este evento está para las grandes ligas. La propuesta fue variada, tuvo una amplia gama de colores, se mantuvo un equilibrio en las tres maratónicas jornadas, las bandas tienen espalda por sí mismas e incluso muchas tienen bastante ruta. Pero creo que uno de los elementos más particulares e interesantes del festival es la cocina, lo que sucede tras bambalinas.

Ya lo hemos mencionado en notas anteriores, pero no deja de ser necesario volver a hacerlo: para que un evento de estas magnitudes, organizado de forma autogestionada, salga con el nivel de precisión que sale, hace falta el compromiso incondicional de todo un grupo de personas.  Dicho grupo está compuesto en mayor medida por los mismos músicos. Así, cada año, cada edición es un poco más cuidada. Cada año se busca sumar una cosita más, subir un poquito más la varilla. Entonces, se ha ido tomando nota de una cosa, de otra, de ideas, de sugerencias. Aquello que en algún momento se dejó pasar –o lo que no se pudo hacer, o lo que apareció en el camino– se mejora, se aplica o se evalúa nuevamente. Toda la experiencia es un gran laboratorio y se aprende haciendo, errando, tocando y caminando.

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DEM 2013 1

Foto: Martín Xaro

Cuando los chicos de las cámaras entraron en el backstage a registrar lo que acontecía durante los tres días, esperaban encontrarse con una tribu de monos agitadores, descontrolados todo el tiempo. Pero de pronto se hallaron recorriendo todos los recovecos en la búsqueda de algún signo de alboroto. Los dos primeros días, principalmente, se les complicó bastante, todo el mundo estaba cumpliendo tareas asignadas previamente y a nadie le quedaba otra que llevarlas a cabo. No se puede desequilibrar la ecuación, para que funcione, todos tienen que estar en sus posiciones. El trabajo es ameno, no hay un jefe que le niegue el trago a nadie, pero se sabe muy bien: hay que cumplirlo. Se trabaja duro, pero se disfruta: ¿cómo no se va a disfrutar de hacer semejante cosa con tus amigos del rock, de toda la vida de rock marplatense? ¿Cómo no se va a disfrutar estar llevando a cabo un hito en la cultura local?

Por eso, todo tiene que salir cada vez mejor, la escenografía tiene que estar planificada y reluciente, el mapping no puede salirse un milímetro de foco, el tipo de pantalla tiene que garantizar el buen funcionamiento de las visuales, el telón no puede obstruir un solo centímetro a las luces, el sonido no puede largar una fritura, los volúmenes tienen que ajustarse según lo que la arquitectura del lugar exige, tiene que haber un arsenal de cables y micrófonos listos para suplantar cualquier desperfecto, cada uno tiene su instrumento pero si falla, el show debe continuar con el de un compañero que lo preste, el reloj se convierte en metrónomo de los movimientos de todo el equipo, la difusión tiene que haber sido un pulpo y el streaming tiene que estar listo para transmitir hacia todo el mundo y mostrar la gran obra. Detrás de toda esta maquinaria hay personas, hay músicos que no sólo se encerraron en la pieza a tocar, sino que se organizaron. Los músicos se asociaron con otros amigos –los cuales aportan desde lo suyo– y con gente que se ocupa, gente que encontró en este proyecto no sólo un sustento, sino una camiseta. La cultura del rock moría, la estaban aniquilando, Cromagnon fue un golpe casi letal, pero se reinventó a sí misma, se organizó y está más viva que nunca.

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DEM 2013 5

Foto: Martín Xaro

El paradigma cambió, ya no es el sálvese quien pueda. A partir de ahora, se trabaja en equipo. Uno de los chicos me decía con mucha sagacidad: “acá no es ese tipo de festival donde venís a tocar y a pintarle la cara a la otra banda, acá importa que el festival salga perfecto”. Eso refleja claramente el espíritu: no a la competencia, sí a la cooperación. Uno no puede pretender tocar más si ya cumplió su tiempo, uno no puede desequilibrar la ecuación para verse beneficiado de forma unilateral, porque se parte del respeto entre todas las partes. Eso es algo novedoso en el ambiente.

Además, algunas de las cosas que hablábamos eran sobre la idea de que la experiencia DEM no genere sólo las ganas de sumarse a algo ya funcionando, sino que sirva de ejemplo para que surjan nuevos Desde el Mar, con otra identidad: más bandas amigas que se junten y que pongan sus energías y su creatividad en otro proyecto colectivo. La multiplicación de los panes. Y estas intenciones no quedan sólo en las palabras, efectivamente, este año lo novedoso fue la inclusión de dos encuentros gratuitos de socialización, de formación, a cargo de gente especializada en el tema: Taller de autopromoción audiovisual para músicos  a cargo de Carla Sanguinetti –productora general y realizadora de Sonido Ambiente– y Comunicar música / Desafíos de la difusión en un mundo hiperconectado por Carlos Sidoni –Agente de prensa y Gestor Cultural Prensa–. Porque además de trabajar de forma colectiva localmente, Desde el Mar se sumó a una red de colectivos a nivel nacional (Tica Red) y forma parte del programa Recalculando. El caudal de intercambio es, de este modo, multidireccional y mucho más rico. Así, el colectivo de músicos no sólo produce música y autogestiona sus eventos, sino que además brinda herramientas de formación incluso para comunicadores, artistas de todo tipo, periodistas, diseñadores y todo aquel que busque nutrirse de esta lógica.

Entonces, también le comentaba a otro de los chicos pensando en las nuevas generaciones que se van acercando, que si hace 10 años hubiéramos tenido la oportunidad de ver algo así, hecho por gente de la ciudad, realmente hubiera sido detonador. Nosotros nunca vimos un evento de este estilo, concebido, sentido y forjado acá. “Pero –me retrucó con agudeza–, nosotros vimos otra movida, vimos a Ceferino Reyes y todas las cosas de aquella época”. Es cierto, de hecho, vimos incluso las movidas de Mal de Parkinson, Ligeia Circus, Kainoas, Ubika y un montón de otras bandas que en su momento iniciaron el camino a su manera y nos marcaron para siempre. Esto nos lleva a cavilar sobre qué clase de marca dejará esta experiencia en dichas generaciones venideras.

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DEM 2013 4

Foto: Martín Xaro

El Festival Desde el Mar es un festival de música y es un compendio de muchísimos factores, los cuales implican trabajo, pero también satisfacción, lógicas cooperativas e interdisciplinarias, apuestas audaces, intercambios generacionales y mucha pasión. Efectivamente la música nos viene reuniendo a lo largo de los años, la música que nos lleva por paisajes ventosos, por recorrido impasibles, la que nos da un toque calido en el pecho, nos sacude violentamente o nos transporta hacia las elucubraciones más personales. Parece ser que a lo largo de este camino nos seguimos retroalimentando y en este proceso se seguirá forjando nuestra identidad cultural.

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Dr. Simio

Se presentaron en el Festival Desde el Mar III:

HASTAMAÑANA, SIMMUR, ZOOT, ALDOUS, FRANCISCA Y LOS EXPLORADORES (Córdoba/La Plata), SILENT, LUZPARIS, VENUS DE MILO, MUERTE DEL ROMANCE, RESONANS (Bariloche), SALAM ALEIKUM, LOS TANTRA, ALFONSINA, LAS TORTURAS NINJA (Miramar), GÜACHO (La Plata), HEADQUATES.

 Web Oficial: http://desdeelmar.com.ar/

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 Notas Relacionadas:

 La cobertura de Suenan Olas

 “Festival Desde el Mar III: La refutación para los desilusionados”

 “Para los que quieren rock”

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