Veneno

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El 19 de julio la Comisión de Salud de Votamos Luchar y el espacio ambiental Mar del Plata Contra el Saqueo concentraron conjuntamente con los vecinos en la intersección de Colón y Tarantino para exigir una mejor calidad de vida. Durante la mañana se desarrolló una volanteada, con corte de la calle acompañado con una bandera atravesándola de lado a lado que decía “Basta de saqueo y contaminación”.

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En la última década el uso de agroquímicos ha llegado a zonas urbanas periféricas, incluso hasta las puertas de las viviendas. Desde el año 2005 se vienen denunciando en varias provincias los perjuicios sobre la salud debido a  la implementación desmedida de los químicos agrícolas.

Los agroquímicos se suministran sobre el cultivo con el fin de aumentar el rendimiento de la siembra. Son aplicados para eliminar parásitos, aunque las semillas modificadas genéticamente ya sean en gran parte resistentes a estos.

En mayo de 2012 un informe del Ministerio de Salud determinó que las poblaciones expuestas a fumigaciones con agroquímicos presentan un 30% más de casos de cáncer, con respecto a otras que no han sido afectadas por este flagelo. Por otro lado, se ha denunciado que los agroquímicos son la causa del incremento de niños nacidos con mal formaciones y de enfermedades respiratorias.

Las corporaciones agrícolas niegan la toxicidad de los herbicidas, al mismo tiempo son las que elabora, patentan y venden el agroquímico, como también lo hacen con las semillas transgénicas. Un claro ejemplo es el de corporación mundial  Monsanto y el pesticida de su creación, concentrado en glifosato, Round Up. Muchas veces estas multinacionales utilizan el conocimiento producido en instituciones públicas y a muy bajo costo. En nuestro país algunas universidades públicas venden su conocimiento al monopolio Monsanto, a través de distintas facultades que establecieron convenios con estas corporaciones para la coproducción de investigaciones, explotando a docentes, graduados y estudiantes.

En Argentina no existe una ley nacional que regule el uso de herbicidas, sólo ordenanzas locales que intentan controlarlo y una regulación general que protege  el entorno de aplicación. En 2009, después de varias denuncias acerca del efecto tóxico de los agroquímicos, se creó la Comisión Nacional para Investigación de Productos Químicos, conformada por distintas organizaciones de salud pública, encabezada por el Ministerio de Salud.  Esta comisión denunció “un empleo inadecuado de productos fitosanitarios, en parte debido al incumplimiento por la legislación actual” (Informe de la Comisión Nacional de Salud).

La intervención del Estado es prácticamente inexistente. No hay regulación de la aplicación de estos productos tóxicos, no hay investigación sobre la relación directa de su uso y las enfermedades de la población. Tampoco se registran formalmente las opiniones de los médicos que han detectado patologías recurrentes en zonas fumigadas.

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Foto de la Comisión de Salud de la Coordinadora Votamos Luchar

El Consejo de las Américas, en junio del año pasado, fue la bienvenida oficial del gobierno nacional para Monsanto. Una soja más resistente al glifosato, nuevas tecnologías aplicadas al maíz transgénico y “el respeto por las patentes”, fueron algunos de los conceptos vertidos por Cristina Fernández de Kirchner. Quien bajo el discurso “la producción de alimentos con métodos tradicionales es insuficiente para alimentar a la humanidad, por lo que se hace fundamental la intervención de la ciencia y la tecnología”, le otorga servido en bandeja un gran negocio a las corporaciones agrícolas que atenta aún más contra la soberanía alimentaria entre otros derechos.

En la ciudad de Mar del Plata se denuncia esta problemática desde hace años. Los barrios más afectados son La Zulema, Hipódromo, La Herradura, Ameghino y San Jorge. Cabe recalcar que estas -las más expuestas a las fumigaciones- son las zonas periféricas de la ciudad.

La ordenanza municipal 18.740 fue aprobada en 2008. La misma regula el uso de agroquímicos en el Partido de General Pueyrredón y en su artículo 23 considera como “zonas con puntos de alto riesgo sanitario y ambiental” a aquellas que se encuentren “a 25 metros de escuelas, centros de salud, cursos de agua, centros asistenciales, clubes, camping, villas deportivas y complejos turísticos”. El artículo no contempla viviendas como zona de riesgo y además la distancia tendría que modificarse a 1000 metros de todo núcleo poblacional como se propuso en el anteproyecto de dicha ordenanza. La Secretaría de Salud Municipal, cuyo responsable es el Dr. Alejandro Ferro, no estuvo presente en la aprobación de misma.

En octubre se llevó a cabo una Jornada Pública de debate sobre este tema en el Honorable Consejo Deliberante. En la misma varios sectores de la población, productores agrarios, profesionales, organizaciones, y funcionarios expusieron sus ideas y propusieron medidas para regular la utilización de los agroquímicos y alternativas  como la agroecología que ya se aplica desde hace algunos años en la ciudad (link de la Jornada Pública).

Pero más allá de todo debate y ordenanza, las fumigaciones se continúan realizando a menos de 50 metros de las casas, las escuelas y las calles. Y cada vez hay más casos de enfermedades respiratorias, principalmente en niños. Néstor López, un chico de 13 años, es uno de los tantos ejemplos. Su certificado médico especifica: “Niño que vive a media cuadra de campo de soja, donde fumigan. Observo las crisis asmáticas del niño y aconsejo mudarse de la zona”.

El 19 de julio la Comisión de Salud de Votamos Luchar y el espacio ambiental Mar del Plata Contra el Saqueo concentraron conjuntamente con los vecinos en la intersección de Colón y Tarantino para exigir una mejor calidad de vida. Durante la mañana se desarrolló una volanteada, con corte de la calle acompañado con una bandera atravesándola de lado a lado que decía “Basta de saqueo y contaminación”.

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Foto de la Comisión de Salud de la Coordinadora Votamos Luchar

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Las corporaciones podrán negar la toxicidad de los herbicidas, el Estado podrá darles vía libre y no intervenir en la regulación ni en mejorar las condiciones sanitarias. Pero el pueblo no se va a callar y no podrán ignorar por mucho más tiempo que los “agrotóxicos nos están matando”.

Link de Consejo de las Américas y escenas del documental “La vida según Monsanto”:

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por Violeta Porro

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