Lágrima de oro, suenan los tambores de la rebelión

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“La megaminería mata” fue una de las consignas utilizadas en más de treinta ciudades de una decena de países para denunciar la contaminación de la actividad extractiva y rechazar la presencia de las corporaciones mineras. El martes 23 de julio, Mar del Plata tuvo su actividad.

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La actividad estaba pautada para el lunes 22, día mundial contra la megaminería, pero la hostilidad del clima de la ciudad llevó a los organizadores a desarrollarla el día siguiente. Así, el martes, cerca de las 16 hs. frente a la Catedral la Corriente Universitaria Amaranto desensilló sus banderas y pancartas y se dispuso a volantear por las calles con el fin de difundir la actividad. Una radio abierta acompañó la fría tarde.

Cada 22 de julio se movilizan decenas de ciudades del mundo por el “Día mundial contra la megaminería”. Argentina, Perú, México, Chile, España, Colombia, Brasil, Venezuela, Francia y Canadá fueron algunos de los lugares que contaron con actividades. En Argentina la coordinación, tanto de la actividad como del documento de difusión de la misma, fue organizada por varias provincias del país entre las que se destacan Catamarca, Buenos Aires y Córdoba.

Los manifestantes denuncian no sólo el saqueo de los recursos naturales llevado adelante por las grandes empresas, sino también la connivencia del poder político. Ana Berardi, docente de Geografía, especialista en el tema, y militante de la Corriente Universitaria Amaranto, enfatizó sobre la mencionada cuestión: “el poder político ha promovido a estas empresas, en concreto durante la década de los 90, bajo el gobierno menemista, se generó un marco legislativo que contribuyó a que las mismas tengan ventajas favorables a la continuación de su actividad, al mismo tiempo que se negó el hecho efectivo de la contaminación que la actividad encarna”. Monsanto, Barrick Gold, Vale, Techint, Cargill, Minera La Alumbrera YMAD UTE, Minera Agua Rica, Repsol, Pan American Silver, Pan American Energy, Alto Paraná, son sólo algunas de las empresas transnacionales denunciadas como parte de la ofensiva contra la naturaleza y la economía.

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Foto: Corriente Universitaria Amaranto.

Foto: Corriente Universitaria Amaranto.

Pocos puestos de empleo, recaudación impositiva ínfima, falta de control estatal sobre lo extraído, el aparato represivo dispuesto para el castigo ante las genuinas resistencias –Famatina, Andalgalá, Cerro Negro, para nombrar sólo algunos casos-, la creación de grupos parapoliciales –las famosas patotas mineras- son características esenciales del modelo extractivo. Lejos de constituir daños colaterales, dichas acciones son condiciones necesarias sin las cuales el modelo no podría perpetuarse.

El capitalismo de amigos o, lo que es lo mismo, los negociados entre el poder político y las grandes empresas hacen que el modelo extractivo se encuentre a salvo de las denuncias políticas, mientras se acrecientan sus economías. Los ejemplos en Argentina son muchos. Berardi pone en evidencia dicho entramado de políticos y corporaciones cuando afirma que “el Secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral, es dueño de una empresa minera que extrae cal –insumo fundamental para la megaminería- y después se la vende a estas corporaciones. Lo mismo sucede con los hermanos Gioja, tanto el gobernador de la Pcia. de San Juan, como sus hermanos –senador y diputado- quienes son dueños de la empresa Ventonitas S. A., socia de la minera Barrick Gold”.

El incremento de las enfermedades respiratorias, de alergias en la piel, los innumerables casos de cáncer denunciados por, tal como afirma Ana a COMUNA, “médicos valientes que se oponen a la actividad que realizan las corporaciones” son sólo algunas de las facetas nefastas que la extracción de recursos a gran escala acarrea. “Además está el impacto ambiental, por ejemplo el deterioro en las zonas de cultivo; todas las actividades que existían antes de la megaminería y que constituían el trabajo de las personas de dichos lugares, hoy ya no pueden desarrollarse por la falta de agua, por la contaminación por lluvia ácida, las malformaciones en animales; es decir, es toda una estructura de contaminación y de muerte”.

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Foto: Corriente Universitaria Amaranto

Foto: Corriente Universitaria Amaranto

La lista de agravantes no termina. Hay que mencionar que la Universidad Nacional de Tucumán es socia de la minera La Alumbrera y el resto de las Universidades Nacionales recibe dinero de las ganancias, por supuesto a cambio de que las investigaciones estén orientadas al desarrollo de la actividad de la empresa. Es la razón principal por la cual varias Universidades Nacionales han rechazado dichos fondos, entendiéndolos como una privatización encubierta y una pérdida de la autonomía universitaria. “En Mar del Plata hemos logrado que varias Facultades se declaren en contra de los fondos de la minera La Alumbrera, pero todavía no hemos logrado que el Consejo Superior de la Universidad rechace ese dinero, menos aún se siente a discutir los argumentos por los cuales continúa aceptando ese dinero” afirmó Berardi.

“Estas genuinas resistencias populares son de larga data, y expresan el carácter crítico de poblaciones enteras que se ven amenazadas por el saqueo de sus fuentes de agua, sus tierras y sus medios de vida” reza parte del comunicado de la actividad y continúa “en un escenario de grandes asimetrías, donde el poder financiero de las corporaciones encuentra como aliados al clientelismo, la corrupción, la fuerza represiva del Estado y a los grandes medios periodísticos, que usualmente funcionan como apéndice del aparato propagandístico de las megamineras”.

Al discurso oficial de la no división entre los pueblos, de la paz social y de la posibilidad de hacer una minería sustentable, Berardi le opuso un “no habrá paz social mientras las mineras continúen en nuestro territorio”. Quienes encarnan estas demandas consideran fundamental la recuperación de la soberanía de los territorios, cerros, fuentes de agua y bienes comunes no renovables. Por eso afirman: “Estamos convencidos que debemos seguir promoviendo, fomentando e intercambiando esfuerzos en torno a las agendas propositivas de acciones conducentes a la construcción de espacios continentales de articulación del poder popular. Y estas jornadas mundiales de lucha contra la megaminería van en ese sentido, son un paso más”.

Naranja Mecánica y Fiesta Negra

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