Barro tal vez

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El Movimiento 15 de Enero junto con la ONG Los caminantes llevan adelante la construcción con barro de un taller para productivos en el Barrio Pueyrredón de la ciudad de Mar del Plata. Trabajo y construcción alternativa sintetizan la actividad conjunta.

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La última vez que uno de los cronistas de COMUNA había ido al barrio Pueyrredón la situación era radicalmente distinta: donde ahora hay casas habitadas por familias trabajadoras, había un extenso descampado cuya vacuidad intentaba ocultarse, pero estaba a la luz de quienes no tenían un techo. Donde ahora hay gente trabajando de forma colectiva, había algunas paredes a medio construir entre cuadras y cuadras de nada; donde hoy hay niños jugando y andando en bicicleta, había personas corriendo, policías disparando a mansalva y arrastrando gente de los pelos. Esta nueva realidad no es sólo gentileza del Estado -por gentileza,  lo aclaramos para evitar malentendidos, nos referimos al Plan Federal de Viviendas y no a las salvajes balas y golpes proferidos por la Policía Federal aquel 17 de abril del 2009-. Es que, sería inocente pensar lo contrario, esa misma toma de tierras que terminó con los acontecimientos recién mencionados es el desencadenante de esta nueva realidad: no perfecta, desde luego, incompleta y mejorable, seguro, pero sí mejor y menos violenta que la anterior. Los vecinos del barrio Pueyrredón, los militantes del Movimiento 15 de Enero y su lucha por Vivienda Digna son los actores principales de esta obra.

El pasado sábado 17 de agosto, nos acercamos al barrio a conocer el taller de construcción con barro que está desarrollando Los Sin Techo –movimiento social perteneciente al Movimiento 15 de Enero- junto a la cooperativa Los Caminantes. La actividad comenzó a las 10 de la mañana y los resultados parciales estaban a la vista: al comenzar el cuarto encuentro ya se habían levantado las cuatro paredes y el techo donde alojarán dos productivos del M-15. Construidas con madera, cañas y botellas de plásticos y revocadas con una mezcla de barro y paja, las paredes escondían, al menos, dos verdades irrefutables: que existen técnicas alternativas de construcción que podrían ayudar a palear el gran déficit en materia de vivienda que posee la clase trabajadora en la Argentina; y que el trabajo colectivo, organizado y gestionado por los trabajadores sin necesidad de ningún patrón ni del Estado, puede producir con la misma eficacia y velocidad que las divisiones de trabajo utilizadas en el sistema capitalista. Quienes duden de ellos, pueden acercarse al barrio Pueyrredón.

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Foto: Carmen Fanjul

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Cerca de 30 personas de diferentes edades construyen un taller para productivos en el Barrio Pueyrredón. La actividad es coordinada entre la cooperativa de trabajo de los Sin Techo y la ONG Los Caminantes, perteneciente a la Estación Permacultura -un grupo de personas organizadas para realizar construcción con barro y huertas orgánicas, entre otras actividades (ver nota de COMUNA)-. El taller pretende ser un lugar lo suficientemente amplio donde funcionarán los productivos del M-15. Pero no sólo eso, también es un espacio de enseñanza y aprendizaje. Los habitantes del barrio tienen la posibilidad de aprender las técnicas alternativas para construir, en este caso con barro. Y la cosa no termina ahí. Las intenciones del Movimiento 15 de Enero van por el camino de conseguir el aval del Estado –no existen reglamentos estatales que avalen este tipo de construcciones alternativas– para construir viviendas con la mencionada técnica.

COMUNA tuvo la posibilidad de interactuar con quienes se encontraban realizando el trabajo, uno de ellos fue Javier –quien además de trabajar socializa sus conocimientos sobre la técnica– quien señaló que “la construcción del taller será para hacer un productivo de carpintería de aluminio y carpintería en madera”. Además, puso énfasis en las ventajas de este tipo de construcción: “el material ya está, tenemos la greda que se usa para rellenar, hacemos los ladrillos con adobe que es un material que se consigue en el lugar. Después usamos cañas que se sacan de un cañaveral que está cerca que sirve para la quincha que es un método de construcción francés que consiste en poner varillas a lo largo y se van rellenando. En nuestro caso se rellenan con botellas de plástico que recolectamos de las que hay tiradas por todos lados; así que las juntamos con los chicos y todos y las vamos usando para construir. Con la mezcla de greda revocamos las paredes que es lo que estamos haciendo ahora”.

Tarea colectiva y construcción alternativa no son meras consigas. Cualquiera que se acerque al Barrio Pueyrredón puede verlo en vivo y en directo. A diferencia de lo que suele ocurrir en la construcción tradicional –reservada exclusivamente a los hombres– mujeres, hombres, jóvenes y no tanto participan de la actividad en la medida de sus posibilidades. Incluso los niños colaboran recolectando las botellas que luego serán usadas para rellenar las paredes. Cierta impresión de pertenencia se notaba en el ambiente. Las caras eran de distensión y alegría; la cumbia fuerte de fondo para acompañar el trabajo cooperaba para esos sentimientos. Ante nuestra pregunta sobre si la recepción de la actividad para la gente del barrio había sido siempre buena, Javier comentó: “al principio pensamos que iba a haber una actitud reacia a trabajar con el barro porque es un material que está completamente desvalorizado. Sin embargo, cuando arrancamos con la construcción se fue sumando cada vez más la gente del barrio a trabajar. Ahora participan todos, hoy somos una banda, eso lo permite el hecho de no tener las complejidades de la construcción tradicional. Además las personas quieren aprender las técnicas, quieren saber cómo construir con estos materiales, además porque el proyecto continúa para realizar viviendas, no termina con el taller. Siempre que se pide algo al estado o no llega nunca o tarda, acá no se depende de eso, el material está, lo juntamos y podemos construir”.

La construcción del taller tiene fecha de finalización; pero la acción solidaria de la socialización del conocimiento para ponerlo en manos de todos, la práctica de enseñar y aprender de un costado a otro y de igual a igual, tiene la potencia de lo que aúna, permanece y se trasmite de generación en generación a lo largo del tiempo. Como el barro, tal vez, que une y se solidifica.

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Fotos: Carmen Fanjul

Naranja Mecánica, Patito Amarillo y Unicornio Azul

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