La diferencia es una muerte

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Durante el comienzo del recital de Iron Maiden en River, una de las vallas cedió y provocó el corte momentáneo del mismo. ¿Cuánto se preocupa la organización de un show multitudinario por su público?

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El  viernes 27 de Septiembre en el show de Iron Maiden en River, una de las vallas de contención cedió en una de sus tres partes. Esto sucedió apenas empezó el show, promediando la primera canción. Por casi 30 minutos el recital estuvo detenido a la espera que se solucione el problema, para lo cual la banda ayudó a mantener la calma de la gente (sobre todo el cantante Bruce Dickinson).

En muchos lados (Twitter, Facebook y revistas del palo como “Rolling Stone”) leí sobre “el profesionalismo de la banda que impidió que sucediera una tragedia”, y me acordé del show que dió Las Pastillas del Abuelo en Ferro en 2009, donde tras ceder una valla de contención, murió una chica de 20 años.

Y me pregunto: ¿En serio se van a poner a hablar del profesionalismo de la banda inglesa? ¿En serio se van a poner a hablar del pedazo de show que dió Iron Maiden? ¿Por qué no hablan de lo que hay que hablar?

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Un show de nivel internacional que empezó a armarse a las apuradas con un partido de fútbol en el medio (River disputó un partido internacional con el escenario armado atrás de uno de los arcos), sobreventa de entradas y muchos “pases free” por arreglos con los barrabravas del club, una organización que cada vez se preocupa menos por el público y demasiado por cotizar alto las entradas. Una valla que fue destruida, otra detrás que no permitía retroceder, sólo había salida por los costados; obreros soldando en medio de un recital de 60 mil personas.

Seguramente Iron Maiden dio una gran show. Y seguramente las crónicas apenas mencionarán como una anécdota la valla que cedió. No pasó eso luego del show de Las Pastillas del Abuelo: a la banda y a su público se los trató de irresponsables y se los criticó hasta el cansancio. La diferencia es, nada más y nada menos, una muerte.

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Perro Negro Granjero

…Hecha la trampa

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Costumbre argentina la de los falsos dilemas. Sólo dos opciones: o estás de un lado o estás del otro. Muchas veces, la mayoría de las veces, nadie cree auténticamente en que las soluciones sean dos y excluyentes, la vida cotidiana refuta esa creencia. Sin embargo, cuán útil resulta para los actores políticos. El famoso 7D es un ejemplo de esta falacia: o Clarín continúa con su corporación de medios de comunicación o se le quitan sus atribuciones y los medios de comunicación se democratizan.

El frustrado 7D también pone en evidencia que la disyuntiva antes mencionada no era tal. Aún cuando esta vez la dualidad es clara: una ley se aplica o no se aplica. El 10 de octubre de 2009 se aprobó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA, Nº26.522) y se creó el AFSCA –Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual-, que se encarga controlar y aplicar la ley. Según las repetidas propagandas oficiales, el AFSCA pretendía beneficiar el derecho a la información, evitar los monopolios y diversificar a los prestadores, ofrecer contenidos plurales e incentivar la producción local. Argentina pasaría de ser un país de medios neoliberales a un país donde los medios estarían controlados por la agencia pública responsable. Hasta acá todo suena muy bien, pero los hechos demuestran lo contrario.

El 7 de diciembre era el día en que debía aplicarse el artículo 161 de la ley. El mismo indicaba que los grupos corporativos tenían que adecuarse a todos los artículos de la misma, entre ellos el que obligaba a los titulares de medios a renunciar al excedente de licencias. El 7 de diciembre representaba un ultimatum: el de los poderes del Estado por sobre el grupo Clarín. Sin embargo, ese día la noticia no fue la anticipada durante varios meses. Una medida cautelar salió de la galera. Bueno, de la galera no, de la Cámara Civil y Comercial Federal. El resultado: las cosas continúan igual que hasta ahora.

Para aquellos que siempre dudamos de la polarización, el 7D no significaba la democratización de los medios de comunicación, sino sólo desconcentrar el poder económico y político del grupo Clarín. No es poca cosa, pero ciertamente Clarín no es el único monopolio. Y cuando decimos monopolio nos referimos tanto a los grupos privados como gubernamentales. El 7D era sólo una parte de la democratización de los medios, pero una parte que fue tomada por el todo. La ironía terminó siendo que los propios medios desinformaron sobre aquello que pasaría con los medios. Ni día de la democracia, ni día de la diversidad, fue más bien el día de la decepción.

El 7D no hizo más que poner en evidencia el entramado de los grandes grupos económicos y sus disputas. Los medios populares, comunitarios, alternativos y autogestionados nunca fueron invitados al banquete de la diversidad. A tres años de sancionada la Ley, el AFSCA continúa sin cumplir su función: la de garantizar el cumplimiento de la misma y la del otorgamiento del 33% de licencias a los medios sin fines de lucro. Asimismo, como bien explicita la RNMA –Red Nacional de Medios Alternativos- la Ley no distingue entre medios alternativos, comunitarios, populares y organizaciones sin fines de lucro (link al documento de la RNMA).  Algunos de los primeros quedan por fuera de la ley, no son reconocidos en el otorgamiento de las licencias y, por el contrario, sí lo son organizaciones como la Fundación Noble, entre otras. La democratización de los medios de comunicación no se garantiza con el mero quite de las licencias a Clarín o con el cumplimiento del artículo 161, sino con una verdadera democratización de los discursos. El problema de fondo sigue siendo el mismo: si la comunicación está en manos de los empresarios, por más que no sean manos corporativas, entonces la verdad de aquello que se comunica estará siempre sujeta a intereses económicos.

La postura de los medios comunitarios, alternativos y populares siguen siendo la de apostar a una comunicación no mercantilizada, antimonopólica y desconcentradora, y fiel a las luchas populares. Quedara saber si la democrática AFSCA dará lugar, finalmente, a quienes vienen luchando hace muchos años contra los grupos corporativos como Clarín y construyendo desde abajo una nueva comunicación.

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Fiesta Negra, Gris Topo y Naranja Mecánica

La culpa no es del chancho

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Casi Justicia Social (CJS: banda sucesora de Callejeros), tocó el domingo 2 de septiembre en la ciudad de Paraná. La noticia que dio vueltas por los distintos medios de todo el país, no tuvo que ver con el recital en sí mismo, sino con la historia de la banda y el nuevo “accionar erróneo” de uno de sus músicos, Patricio Fontanet.

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Lo sucedido tuvo el mismo tratamiento en todos los medios de comunicación. El denominador común fue el de responsabilizar al cantante de la banda de que el público haya doblado en número la capacidad permitida por la habilitación del local. No hubo un solo titular que dejara de mencionar al cantante de la banda, Patricio Fontanet, como principal culpable no sólo del desborde sino también de no haber controlado los ingresos al lugar.

La convocatoria al recital fue realizada por las redes sociales, ya eso representa un factor de sospecha para los medios. Algunos insinúan -y otros afirman- que el anuncio de la presentación en vivo fue pensado para evitar llamar la atención de quienes tuvieran la intención de boicotearlo. Jamás barajaron otra posibilidad: que, hoy por hoy, las redes sociales son la vía de comunicación de mayor llegada, especialmente, hacia el público joven.

Por otro lado, las acusaciones fueron unilaterales. Es ya sabido que existen instituciones, entes e individuos concretos encargados de cumplir en los hechos las normas que ellos mismos estipulan. Está claro el ensañamiento con la banda. Ninguno de los músicos puede ser el responsable de regular la cantidad de público que ingresa al lugar. Es que si fueran ellos los encargados de esa tarea, no tendrían por qué existir cargos públicos como el de Federico Amore, director de Habilitaciones Comerciales de la Municipalidad de Paraná. Él mismo declaró no haber podido resolver el inconveniente, puesto que los organizadores del evento “hicieron caso omiso” a la orden de interrumpir el recital. Esto es muestra de una gran inoperancia o de intenciones claras de no hacerse cargo de la situación.

Parece cómodo juzgar directamente a una banda de música, evitando poner en la mira a los verdaderos responsables. Mucho más fácil aún es culpar a los ex – Callejeros recordando en simultáneo lo ocurrido en Cromagnón el 30 de diciembre de 2004. En ese entonces no fue Callejeros el problema puntual, sino las ambiciones económicas y negociados entre inspectores públicos y empresarios. El mayor responsable político fue el aquel entonces  Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, destituido de su puesto y sobreseído en 2006 del cargo de homicidio culposo e incumplimiento de sus deberes.

Es ineludible remarcar algunas cuestiones importantes que no sólo atañen a éste conflicto en particular, sino que atraviesan una problemática más general. No es una solución que el público de los recitales se quede afuera, puesto que las condiciones de seguridad no están dadas. No es una solución tampoco, que una cámara vaya tras los pasos de la misma banda que, en su momento, fue parte protagonista de uno de los episodios más nefastos de la última década. No es la solución que el grupo se responsabilice de lo que pueda suceder en el lugar y que está fuera de su alcance. La solución, a simple vista, parece bastante sencilla: los empresarios dueños de estos espacios y quienes ocupan cargos de gobierno deben ocuparse de que dichos lugares cuenten con los requisitos necesarios para que el público y la banda puedan gozar de cierta tranquilidad a la hora de realizarse el espectáculo. Todos los dedos señalan al público y a sus ídolos, ninguno hacia quienes negocian y se enriquecen a costa de ellos.

Por Unicornio Azul y Fiesta Negra

Silencio y represión, buena salud

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El pasado viernes, en proximidades del mediodía, trabajadores pertenecientes a la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Barrios de Pie, fueron desalojados y reprimidos por Gendarmería Nacional cuando se encontraban cortando la vía de Autopista Panamericana a la altura del Km. 197. El operativo estuvo comandado por el secretario de Seguridad, Sergio Berni. El saldo: 65 detenidos en Campo de Mayo. Lo paradójico: este brutal ataque por parte del “gobierno de los derechos humanos”, se da en la fecha en que se conmemora el “Día Internacional del detenido – desaparecido”.

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Es conocido hasta el hartazgo el estandarte enarbolado por el kirchnerismo, en el que se afirma que su gobierno es el de “los derechos humanos”. Hay avances en los juicios a los genocidas y partícipes directos del terrorismo de Estado desde 1976 hasta “el retorno democrático”, que las organizaciones populares – de derechos humanos, sindicales, estudiantiles, políticas, etc.- pudieron arrancar al poder, luego de muchos años de lucha contra el olvido y el perdón. Pero el terrorismo de Estado continuó. Los derechos humanos se violan con total naturalidad, pese al irrevocable discurso del kirchnerismo, en la univocidad de la presidenta. Se sigue padeciendo la coerción de las fuerzas represivas del Estado, se siguen desapareciendo personas como en los tiempos más nefastos, continúan las torturas en cárceles y comisarías (ver nota de comuna), sigue existiendo la represión desmesurada hacia los sectores en lucha y los procesamientos judiciales a militantes de organizaciones populares, sin olvidar el frustrado Proyecto X de inteligencia y seguimiento a los movimientos sociales y activistas.

Pese a la insistencia del kirchnerismo, el conflicto social y su posterior represión – más temprano que tarde- terminan siendo blanco público. El último de los ataques a la protesta social ocurrió cerca del mediodía del pasado viernes, donde trabajadores del Plan Argentina Trabaja agrupados en la CCC y Barrios de Pie se encontraban realizando un corte en la Panamericana a la altura del Km. 197. La medida forma parte de un plan de lucha impulsado por cooperativas de diversos movimientos sociales, donde se exige al gobierno nacional el fin de la precarización en sus puestos de trabajo y aumento de sueldos, ante los míseros salarios que perciben. El operativo represivo, con un despliegue descomunal de Gendarmería Nacional, contó con la presencia del Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, quien con una profunda satisfacción luego de su cometido, no dudó en tildar de “irracional” la medida adoptada por los cooperativistas. Luego del desalojo, los detenidos -más de 60 trabajadores- fueron trasladados a Campo de Mayo. Lo paradójico es que el gobierno “de los derechos humanos” no solo despliega un importante operativo para reprimir la protesta social, sino que, además, envía a los detenidos al lugar que es emblema de los campos de concentración de la última dictadura cívico – militar. No sólo eso, sino que así mismo lo hace el 30 de agosto, fecha en que se conmemora el Día Internacional del detenido – desaparecido. Paradójico. Y funesto. Podríamos remitirnos, también, al extenso curriculum de Berni, pero eso lo dejaremos para otro momento.

Lo que sí resulta interesante -y necesario- abordar es la relevancia que han dado los medios de comunicación más importantes ante este hecho. Por su parte el oficialista Página 12 dedicó espacio a las declaraciones de Ricardo Echegaray -jefe de la AFIP-, a Miguel Galuccio –CEO de YPF- y a CFK en Paraná, entre declaraciones de otros funcionarios. También, como parte del entramado político – mediático tejido desde la Casa Rosada, se da cuenta de la baja al nefasto proyecto del nefasto gobierno macrista del “0800”, donde se podía denunciar la actividad política en las escuelas. De la represión desatada en Panamericana, nada. Ni una sola línea. Lo que se explicita, no es novedad. La peligrosidad en el encubrimiento y el silencio, distan mucho de un medio que dice luchar contra la impunidad y por los derechos humanos.

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Por su parte, La Nación tituló de “desalojo” lo ocurrido, para luego dar justificación a la represión con “los 15 kilómetros de congestión” que habían generado los cooperativistas. La “liberación” de la autopista fue realizada mediante un operativo cerrojo donde, informa el multimedio, los oficiales de Gendarmería doblaban en cantidad a los manifestantes que eran cerca de 100. Por supuesto se dio el gusto de informar el “enfrentamiento” y los “incidentes” desatados, a raíz de la respuesta de los manifestantes. Además recalca la felicitación de Berni, para con las fuerzas represivas, por el éxito de la operación, evidenciando su misma línea de opinión. Pareciera que, finalmente, el accionar del kirchnerismo es plausible con la “Corpo” mediática. ¿Estaremos en vísperas de una reconciliación?

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Finalmente, el otro diario de la “Corpo”, Clarín, cataloga la “liberación” de la autopista dada la “importante demora en el tránsito”. Pero, en este caso, aporta al hecho un dato no menor: los manifestantes eran del municipio de Malvinas Argentinas -gobernada por el otro kirchnerista, hoy duhaldista, Jesús Cariglino- donde se encuentran en medio de una disputa política, por el acceso a los planes Argentina Trabaja. De todas maneras no deja de señalar las más de “dos horas de demora” generada por la protesta.

Lo que a todas luces se muestra es el carácter reaccionario, siempre presente, de los dos  medios más representativos de la derecha recalcitrante de nuestro país. La protesta social sigue siendo el impedimento para la “libre circulación”, y cualquier medida de lucha, como son los cortes de rutas o avenidas, genera “caos vehicular” y “demoras interminables”. El hambre, la desocupación, los magros salarios y la precarización laboral, no parecen ser fundamentos sólidos para seguir dando la lucha en la calle. Por otro lado, el accionar del progresista Página 12 demuestra su clara filiación a la represión encarnada en el gobierno nacional. El silencio y la complicidad no dejan de ser armas peligrosas, iguales a las de la represión, con la que el poder político hace valer su autoridad. Permitir que avance la represión, omitiendo o desinformando, habla de un profundo carácter retrógrado, por parte de quienes dicen luchar contra los medios corporativos y hegemónicos. En todo caso, nos cabe la pregunta: ¿el silencio y la represión, son síntomas de una buena salud?

Por Viejo Verde

Una vez mas, la mano dura en la provincia

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Los rumores de un medio aguinaldo en cuotas se hicieron realidad en la última semana. En diciembre del año pasado, durante la prolongada fiesta por el triunfo electoral, las predicciones sobre el índice inflacionario fueron erróneas. El 13% de aumento del presupuesto pedido por la provincia de Buenos Aires a fines del 2011 resulta, 6 meses después, una cifra ficticia. Ni en el marco de la crisis económica del 2001 hubo intentos de desdoblar el aguinaldo. Parece que nadie quiere dar la respuesta de por qué la provincia más importante del país no puede afrontar la responsabilidad del pago a los trabajadores estatales.

Tras las palabras del gobernador Daniel Scioli, no tardaron en llegar las noticias en los medios más grandes del país. La primicia fue abordada con perspectivas sustancialmente opuestas por La Nación y Página/12. La primera línea de cada una de ellas lo muestra de manera clara. La volanta de La Nación propone como tema central la interna del PJ bonaerense, mientras que Página/12 pone el acento en el desdoblamiento del aguinaldo. No hay mucho que analizar respecto a las intenciones de ambos: lo que en un diario se oculta en el otro se dice. El primero plantea una disputa entre Nación y Provincia, sin hacer mención al conflicto salarial; el segundo da primera plana al conflicto salarial, anulando la existencia de la interna política.

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Los titulares elegidos acentúan las respectivas posiciones. La cita de Scioli elegida por Página/12 para titular la nota resulta sugerente. Insinúa que el gobernador intentará evitar acudir a la Ley de Emergencia Económica para garantizar el pago completo de los aguinaldos. Radicalmente opuesto, La Nación titula “El gobierno le baja el pulgar a la ley de emergencia económica propuesta por Scioli”. Al parecer, para este medio Scioli no es gobierno y el único digno de ser llamado así es el nacional. No sólo las interpretaciones son diferentes sino también los hechos que narran. Mientras Página plantea una posible acción, La Nación asume la respuesta a una acción ya consumada.

Ambas notas son un compilado de declaraciones. La diferencia horaria entre las notas de los dos multimedios –Página/12 publica a las 9:54 y La Nación a las 20:35 hs- explica la ausencia de las declaraciones de Florencio Randazzo en la noticia del medio oficialista, declaraciones centrales en la nota de La Nación. Este último espera la respuesta del Gobierno Nacional hasta horas de la tarde con el fin de poder titular a piacere.

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La famosa “visión crítica” de Página en este caso resulta inexistente. Parece que para el multimedio, el Gobierno Nacional está fuera de este conflicto y por ende no tiene grado alguno de responsabilidad. Pese a la clara interna entre la Presidencia y la Gobernación de la provincia, el pago del trabajo realizado por los empleados estatales debería ser lo suficientemente importante como para dejar de lado las mezquindades políticas. De manera no azarosa, Página omite mencionar la postura del kirchnerismo. la maniobra elegida para ello es depositar la responsabilidad sólo en la figura de Scioli.

Tantas declaraciones hechas y ninguna intenta explicar el real motivo de la desfinanciación de la provincia de Buenos Aires. Nadie sabe ni pregunta cuántos son los fondos con los que cuenta el Banco Provincia, tampoco hacia donde son destinados. Un interrogante más del que nadie habla.

A ningún trabajador tiene por qué importarle si su aguinaldo viene de fondos propios de la Nación o la Provincia. No “se trata de que la gestión bonaerense pueda afrontar el pago” –como declaró Randazzo-, sino de que los trabajadores cobren lo que les corresponde.

Los diarios del día lunes muestran cuál es la nueva primicia con respecto al conflicto. El juez platense Luis Arias realizaría una denuncia a Scioli por “desobediencia” si el día de hoy el medio aguinaldo no es pagado en regla. Aquí aparece una curiosidad: la causa no sería por “malversación de fondos públicos” sino por desobediencia. Por un lado, la acusación parece trascender el hecho puntual y el campo de lo jurídico. Es una acusación estrictamente política y marcaría una ruptura casi definitiva con el Gobierno Provincial. A pesar de las palabras del juez, habrá que ver cuál es el verdadero interés político de la Casa Rosada para investigar dónde quedó el dinero del Banco Provincia. Seguramente no sea sólo el sciolismo quien tenga que dar explicaciones con respecto al destino de esos fondos.

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Blanco Teta, Patito Amarillo y Unicornio Azul

Tercero excluido: los trabajadores

El pasado miércoles la Confederación General del Trabajo (CGT), encabezada por Hugo Moyano, realizó un paro general en reclamo por la anulación de las retenciones del Impuesto a las Ganancias sobre el sueldo de los trabajadores y el tope para las asignaciones familiares. En los discursos, tanto de la presidenta como del dirigente gremial, hubo acusaciones cruzadas.

Los titulares del diario Clarín y Página 12 del día posterior al paro fueron radicalmente distintos. El primero apunta a la petición de diálogo que Moyano hizo en su discurso en Plaza de Mayo. El segundo acusa al dirigente por su intento de permanecer en el cargo. Ambas notas explotan su parte más visible -por ende de mayor llegada a los lectores- para dejar en claro cuan anti-kirchnerista o kirchnerista es el multimedio. Son las posturas políticas tendenciosas las que impiden que ambos medios gráficos titulen seleccionando las afirmaciones más impactantes y trascendentes esgrimidas en la arenga. Quien escuchó el discurso de Moyano sabe que una de sus frases más sugerentes fue que la presidenta parece “hacer todo como si fuera una dictadura”. Muchos pasaron por alto la feroz acusación.

Clarín refiere a Moyano, en la primera línea del cuerpo de su noticia, como el sindicalista más mimado por el kirchnerismo en los últimos nueve años. Una clara alusión a los acuerdos y negociados que hubo en un pasado no tan lejano y a las diferencias que hoy los ponen en veredas enfrentadas. Una intención de demostrar el oportunismo tanto de su alianza como de su ruptura. En oposición, Página 12 le resta importancia a dicha relación al describir a Moyano -ya avanzada la nota, luego de los dos largos párrafos iniciales y a la ligera- como un aliado del oficialismo durante ocho años.

Las fotografías que ilustran ambas noticias son tan contrastantes como los titulares. Aquí se ven invertidas las funciones: los epígrafes hacen de pruebas y no sus imágenes. Los redactores y editores de Clarín eligieron ver “media Plaza llena” y no “media Plaza vacía”. La lupa de Página pareciera no tener la misma graduación que la de Clarín, al menos en el texto debajo de la foto. El periodista indica que  el acto no fue multitudinario como otros encabezados por el sindicalista y que estaba integrado, en su amplia mayoría, por camioneros. En el cuerpo de la nota cambia de parecer y, al igual que Clarín, decreta que había “media Plaza llena”. Una contradicción más, pero en un mismo texto escrito por una misma persona.

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Otro punto discordante entre los dos multimedios surge en la descripción sobre la participación de la izquierda dentro del acto. Clarín hace una mención muy breve al respecto, donde evita nombrar cuáles eran los partidos presentes aunque sí destaca que por primera vez y en silencio apoyaron el reclamo moyanista. Página 12 decide enumerar a cada una de estas organizaciones y remarcar que son las mismas que estuvieron apoyando a la Sociedad Rural en el conflicto por la 125. Es aquí donde afirma que, pese a las duras acusaciones del orador para con Cristina, los manifestantes que mostraron una postura anti-kirchnerista sólo fueron los de la izquierda antes mencionada. Esta vez a Página 12 le conviene incluir dentro de la izquierda a los sectores sojeros.

El medio oficialista por excelencia utiliza las palabras de un jubilado allí presente y la mera sensación de un periodista para afirmar que la mayoría de los participantes del acto no pagaban Impuesto a las Ganancias. Como si ello fuera un requisito necesario para apoyar el reclamo de la CGT. El multimedio indica -falseando la realidad- que para ser afectado por dicha retención, un trabajador debe ganar como mínimo 20 mil pesos y agrega que “muy pocos en esa Plaza ganan ese dinero”.

Clarín interpreta los dichos de Cristina Fernández, seleccionando las partes de su discurso en que acusa al sindicalista de operaciones extorsivas. Página se limita a  las declaraciones del gremialista en las que critica duramente al gobierno, pero sin referir a ninguna de las afirmaciones que hace inmediatamente antes. Así, el medio oficialista evita explicitar que la presidenta fue igualmente crítica para con él y los trabajadores.

La nota de color la da Clarín cuando transcribe uno de los cánticos que se escucharon en el acto. Se trataba de trabajadores que se disputaban la postura política que Néstor desde la tumba tomaría frente al conflicto. El mismo rezaba: “Qué te pasa, qué te pasa/ Si Néstor viviera/ estaría acá en la Plaza”. Sin olvidar la no menor aseveración de Hugo Moyano: “Más peronista que yo, Perón”.

La ruptura de la alianza moyanismo-kirchnerismo es explícita. Como explícito es aquello que se disputan: la dirigencia del PJ. Ni más ni menos que el padre del kirchnerismo. Lo que hace poco tiempo era considerado la columna vertebral de este gobierno, hoy son los enemigos que extorsionan. Lo mismo vale para Moyano, quien hasta hace poco pregonaba por 678 las bondades del modelo y hoy anuncia desde TN un paro general. Se ve que las alianzas por arriba caducaron y es necesario mirar para abajo: hacia los trabajadores. Entre los que gobiernan el país con medidas cada vez más regresivas y quienes disputan el aparato para controlar el país, se encuentra la clase que da funcionamiento a la sociedad. Los reclamos no son propiedad ni de Cristina ni de Moyano ni de los buitres de la oposición, son de los trabajadores. Es su lucha para mejorar las condiciones de vida.

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 Unicornio Azul y Violeta Porro

¿Alcanzarán los créditos su techo?

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El martes 12 la presidenta Cristina Fernández anunció por cadena nacional el lanzamiento de Programa de Crédito Argentino del Bicentenario (Pro.Cre.Ar Bicentenario). El mismo consiste en otorgar créditos hipotecarios para la construcción de viviendas. Esta política, como todas las impulsadas por el gobierno, dio que hablar en los medios.

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La Nación y Clarín destinaron sus espacios a criticar, en parte, a la medida tomada por el gobierno nacional. El primero pone énfasis en la crítica de la presidenta al plan de crédito anunciado por Macri y, al mismo tiempo, hace referencia a una nota –con fecha del 6 de junio- donde el mismo diario elogia la línea de créditos otorgada por el gobierno porteño. Luego se explaya sobre un anuncio similar del gobierno nacional realizado en 2009, previo a las elecciones legislativas en las que perdiera el kirchnerismo. Por su parte, Clarín centra la noticia en el gasto público, dando cuenta que este anuncio será financiado con plata de la ANSES y del Tesoro Nacional. También señala que este monto asignado para la medida es equivalente a lo que se destina al subsidio de transporte; pero menos de lo que el gobierno anunció que se iba a invertir en el primer año de la recuperación de YPF. La nota de Clarín, presta a confusión al momento de indicar cuántos créditos se otorgarán y cuántos serán los beneficiarios de la iniciativa.

Si bien La Nación anuncia que los fondos para esta medida provienen de la ANSES, lo hace con el término “sustentado”. Por su parte Clarín, más enfático, explicita que se usarán “los fondos de los jubilados, tomados de la caja de la ANSES”. Continúa afirmando que no sólo serán perjudicados estos fondos, sino que además cuando éstos sean restituidos “la matemática indica que los fondos de los jubilados tendrán un fuerte impacto negativo, a causa del incremento de la inflación claramente superior a esas tasas”.

Por otra parte Página 12 otorgó tres notas breves al anuncio presidencial. El diario señala en la nota principal que la medida forma parte de la “sintonía fina” de la profundización del modelo. No duda en halagar el anuncio como parte de un redoblamiento del “modelo de crecimiento con inclusión social”. También destina dos apartados al margen de la central. En ellas se señala a dos nuevas figuras emergentes del kirchnerismo: Axel Kicillof (viceministro de Economía) y Diego Bossio (titular de la ANSES). En ninguna de las tres notas se indica de dónde proviene el presupuesto para solventar la medida.

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Tanto a Clarín como a La Nación no les es relevante el impacto social que puede traer aparejado esta medida. En Página 12 nos encontramos, una vez más, con una serie de halagos a las declaraciones oficiales de los funcionarios, prestándose como vocero de los mismos.

A primera vista nos topamos con una medida que es positiva. Pero no podemos dejar de interrogar sobre algunas cuestiones. No sólo producen dudas las procedencias de los fondos para los créditos, sino que tampoco se aclara quienes pueden acceder a ellos. ¿Son sólo los trabajadores en blanco? ¿Cuál es el sueldo mínimo para poder participar del Plan? ¿Qué pasa con los trabajadores en negro y los terciarizados?

El gobierno cita el Plan de viviendas del primer Peronismo con el fín de seguir creando su relato histórico; al mismo tiempo elude nombrar a los reprimidos y asesinados en diversas luchas por viviendas dignas en el país. Los casos de mayor repercusión mediática: el violento desalojo en el Barrio El Martillo de nuestra ciudad en 2009, el también brutal desalojo de los Qom en Formosa durante el 2011, los cuatro muertos en el Parque Indoamericano en 2010 y tres en el Ingenio Ledesma en Jujuy en 2011. Pero no son los únicos. Las víctimas de estas represiones sólo aparecen en los diarios cuando son heridos o asesinados, pero no son parte principal de las páginas de los diarios hegemónicos, ni del relato histórico que intentan construir Página 12 y el gobierno. Esta medida, insuficiente, no es mérito exclusivo del gobierno. Es un logro de aquellos que derramaron su sangre, sudor y lágrimas por tierra, vivienda y mejores condiciones de vida.

Por Viejo Verde y Corcel Negro